norberto-de-aquino4Por Norberto DE AQUINO

 

Miguel Angel Mancera como titular del gobierno del Distrito Federal, ha buscado metódicamente que los problemas de la ciudad de México se resuelvan en el olvido. O cuando menos, que el tiempo ayude a reducir la presión que en cada caso, se pueda ejercer sobre la autoridad. Y el ejemplo de las irregularidades en las construcciones de Santa Fe es por demás claro.

La reacción del gobierno del señor Mancera ha sido lenta, con la idea de mantener el problema limitado a parte de una zona de una delegación capitalina, cuando todo mundo sabe que es obvia la corrupción en el crecimiento urbano, tanto como el desorden existente en esa y en todas las decisiones de gobierno.

Mancera ha buscado, por todos los medios posibles, hacer creer que el problema en el caso de Santa Fe, es aislado. Quiere evitar un debate real sobre lo que ha sucedido en la ciudad en los últimos años. Pero ello es complicado. Y muy difícil e lograr.

Le guste o no, el gobierno de la ciudad tiene en las manos una verdadera bomba de tiempo. Y se acepte o no, la actual administración tiene muchas cosas que explicar al respecto.

Por principio de cuentas, se tiene que recordar el proyecto original para Santa Fe. Y como parte ello, se tendría que hablar de proyecto general para el crecimiento de la ciudad. Y esa parte, se quiera o no, cubre la totalidad de los gobiernos del PRD.

Después, habría que tocar todo lo relacionado con e cambio que se realizó sobre la idea original para el desarrollo de Santa Fe. Y en ese punto, los cambios en la normatividad que hablaba de los porcentajes de zonas verdes y la altura de los edificios que en buena parte, no podían ir más allá de los tres pisos. Y aquí se llegaría al tema de los primeros pasos de la corrupción imperante.

En la ciudad de México se ha vivido, en las administraciones perredistas, una verdadera explosión inmobiliaria. Viviendas al por mayor, sin límite alguno y por supuesto, sin los debidos estudios sobre el impacto en cada zona. Negocios a todo vapor.

En Santa Fe se tuvo claro, al principio, los riesgos de construcciones desmedidas y sin control, por el tipo de suelo. ¿Cuándo se modificó esa visión? El gobierno mancerista quiere presentarse como inocente en todo esto. Pero ello es simplemente imposible. Si bien podrían evitar el impacto negativo por cambios y permisos, es imposible aceptar que son totalmente inocentes. ¿Cuándo recibieron el gobierno qué fue lo que aceptaron? ¿No revisaron nada? ¿No siempre fue obvio que en el caso de Santa Fe existía un desorden absoluto en el desarrollo? ¿No se tenían indicios de enormes irregularidades y abiertos actos de corrupción?

Mancera puede por supuesto, como lo ha hecho a lo largo de su gestión, intentar evadir toda responsabilidad. Pero no podrá ir muy lejos en este punto. Después de todo, tendría primero que explicar ¿qué papel ha jugado la contraloría de su gobierno? Esto además de que debería enfrentar el hecho, simple, pero contundente, de que varios de los funcionarios que en el pasado se vieron

involucrados en los problemas de construcción que hoy aparecen, son parte de su propia administración.

En ese punto, Mancera quedaría atrapado o bien por la complicidad silenciosa, o bien por el la disculpa del “no sabía”, lo que lo llevaría al terreno de la incapacidad para desempeñar el cargo que ocupa.

Mancera en tres años de gobierno, ha sido parte del desmedido y desordenado crecimiento urbano de la ciudad. Ha dejado de lado la advertencia del gobierno anterior de que la ciudad tenía serios problemas para el abasto de agua. Y ha sido tolerante con el caos que el citado crecimiento provoca en todos los órdenes

Dedicado como está a las i auguraciones, a los eventos deportivos y a cortar listones en cualquier parte, Mancera enfrenta al corrupción evidente en Santa Fe con la idea de dejar que el tiempo suavice las cosas y que el olvido le permita evadir la responsabilidad del gobierno.

Pero suponer que evadir el tema de la corrupción, la partidización de las decisiones de gobierno o la aceptación de irregularidades como pate de los acuerdos políticos es una solución adecuada, lo único que provocará será que la capital del país se mantenga en espera de una verdadera tragedia urbana.

Tragedia que Mancera espera se registre una vez que sus ambiciones personales se hayan cumplido. O cuando menos, cuando se haya retirado del cargo.