norberto-de-aquino4Por Norberto DE AQUINO

La muerte de la joven Monserrat Paredes ha puesto en evidencia no sólo la incapacidad del gobierno de Miguel Angel Mancera en el DF, sino la debilidad de las autoridades ante los grupos de interés, en este caso el que controla el transporte urbano de superficie.

El problema es por supuesto la pérdida de una vida que tendría que haberse cuidado y que, por negligencia y compromisos políticos, se ha perdido de una manera absurda.

Sin embargo este caso deja ver con toda claridad la fragilidad de una administración dedicada más a cortar listones que a resolver problemas.

Miguel Angel Mancera se ha dedicado, desde que llegó al cargo, a evadir la responsabilidad de los hechos en la ciudad que involucran a las autoridades. Así, nada ha hecho ante la ola de corrupción que invade las oficinas de gobierno y que obliga a los ciudadanos a cumplir con las demandas ilegales de os funcionarios, para poder solucionar cualquier trámite.

El gobierno capitalino no se enteró de la crisis de construcciones irregulares en la ciudad, hasta que en Santa Fe se puso en evidencia lo serio del problema. Aún sí, Mancera se ha negado a enfrentar el tema de la corrupción en el campo inmobiliario. Ha decidido dar una solución mediática al conflicto, en espera de poder mantener vigentes sus ambiciones políticas rumbo a la sucesión presidencial.

El gobierno de Mancera evadió el tema de la corrupción en las delegaciones que apareció ante la derrota del PRD en las pasadas elecciones. Y se tomó el rumbo de los pactos políticos para dar protección a los vencidos y evidenciados.

Del mismo modo, el gobierno capitalino guardó silencio ante la aparición de una grabación en la que Leticia Quezada, ex delegada en Magdalena Contreras, vencida como candidata a diputada y responsable del fracaso perredista en la lucha por la Delegación, alienta a sus seguidores a crear problemas al nuevo titular de la demarcación, salido del PRI. Mancera fue aliado siempre de la señora Quezada. Visitó su delegación tantas veces como pudo, y siempre elogió una labor que los votantes simplemente rechazaron.

Otro caso en el que el gobierno capitalino ha fracasado totalmente, es el del Metro. Promesas sin fin para alcanzar un aumento de 66% y a casi dos años del aumento, no se ha cumplido nada y el servicio es cada día peor e inseguro.

Así, el que un camión arrolle a una joven no es mas que la prueba de que el gobierno de Miguel Angel Mancera está preocupado por ss alianzas políticas, no por dar soluciones a las demandas de los ciudadanos.

Es claro que en el caso de las bicicletas, se dio vida a un medio que además, dejaba ganancias. Se apostó a la popularidad de una medida, que nunca se pensó de manera completa. La idea viene de la pasada administración, pero es esta la que se ha desentendido de crear las condiciones para que el transporte en bicicleta tenga la protección adecuada.

Además, salta a la vista el hecho de que Mancera está lejos de pensar siquiera en la necesidad de poner orden en el transporte urbano.

Los conductores en este sector hacen lo que les viene en gana, sin que la autoridad intente algo para remediar la situación.

Unidades prácticamente destartaladas. Choferes que difícilmente pasarían una auténtica revista. Cobros irregulares. Camiones que se apoderan de las rutas concesionadas y que hacen “base” en donde mejor les parece, en doble y hasta en triple fila. Paradas creada a criterio de los choferes que suben el pasaje en donde lo encuentran, pero que permiten el descenso sólo en donde les conviene.

Inseguridad creciente con todo tipo de “vendedores” o de sujetos que ya piden dinero de “manera pacífica, o de manera violenta”, que se dirigen al pasaje con todo tipo de majaderías, sin que los choferes intenten controlar las cosas.

Este tipo de transporte siempre trabajó al límite de la legalidad, a ciencia y paciencia de la autoridad. Ahora, con todo lo que ello representa, han cobrado una víctima que pone de manifiesto la incapacidad de la autoridad para controlar el problema.

Mancera evade siempre la responsabilidad. Siempre tiene una disculpa y siempre hay alguien a quien acusar. Pero nunca se entra de lleno al problema.

Un chofer en uso de su tolerada irresponsabilidad, arrolló a una joven y la mató. Y la autoridad quiere que pensamos que, como en el caso de la delincuencia organizada que no existe en el Distrito Federal, lo sucedido es un hecho aislado y no la prueba de un problema que crece día con día y amenaza con arrolla a los capitalinos, mientras Miguel Angel Mancera sigue soñando con una candidatura presidencial.