Por Norberto DE AQUINO
La acusación de la FEPADE en contra de Arturo Escobar quiere ser resuelta como una confrontación política entre partidos, cuando en realidad se trata de resolver una agresión de la autoridad electoral en contra de la sociedad.
Recordar que el Partido Verde aplicó todo un tratado de violaciones a la ley electoral y a la Constitución a lo largo del proceso electoral registrado este no es difícil. Del abuso en los tiempos oficiales, trampas y mentiras a un ilegal uso de mecanismos para “comprar” el voto, las trapacerías de los verdes nunca fueron atacadas por la autoridad. Y ese es el problema.
El INE demostró, hasta el cansancio, su proclividad a favorecer al Verde. Una y otra vez, sin rubor alguno, tiró por la borda las oportunidades de aplicar la ley y con ello, convertirse en una autoridad no sólo eficaz, sino capaz de ser respetada por la sociedad.
El INE ignoró todos y cada uno de los delitos cometidos por el Verde. A lo más que llegó, y siempre dispuesto a perdonarlo, fue a la aplicación de multas económicas, con lo que el resultado logrado fue el que los delitos electorales, gracias a la actuación de la autoridad, pasaron a tener tarifas.
Los consejeros que apoyaron al Verde siempre que fue necesario, no consideraron que las violaciones cometidas fueran algo realmente grave. Ni que la repetición de las irregularidades ameritara castigo serio. Así, ante las muchas denuncias presentadas contra el PVM no tuvieron empacho en señalar que sí se había acreditado la existencia de los delitos, pero que no habían sido “graves”, por lo que no procedía el retiro del registro a los verdes.
Dicho de otra manera, la ley al servicio del delincuente. Y el calificativo de grave, convertido en un instrumento de presión sólo en contra de quienes no son aliados del gobierno.
Las trapacerías cometidas por el Verde fuero cubiertas por la irresponsabilidad de los integrantes del INE que votaron por evitar los castigos al PVM. Con ello, mentiras, dinero no justificado, violación constante a la ley, abuso de os tiempos, mecanismos comerciales injustificados e ilegales y el inolvidable cierre de campañas con los “tuits” de deportistas y artistas en apoyo al verde, fueron minimizados al máximo. Y hoy, los diputados verdes, que llegaron a la Cámara Baja gracias a los votos logrados con esa ilegalidad, son los votos que le dan al PRI y al gobierno, el control legislativo que requiere para sacar adelante su proyecto.
El INE entonces es el verdadero responsable del problema. Su protección al Verde, o su no aplicación de la ley, es la que ha dado origen a todo este escándalo. El gobierno se equivocó al entregar un cargo público a Arturo Escobar, pero fue el INE el que abrió la puerta a semejante disparate.
El gobierno se equivoca al tener un aliado con una fama pública como la que goza el Verde, pero fue el INE el que le dio la base de “legalidad” a semejante alianza.
El gobierno no entendió el riesgo político que representaba llegar a la “Cámara de Peña Nieto” con una diferencia de votos sustentada en un largo listado de delitos cometidos en campaña por el Verde, pero
fue el INE el que demostró que la ilegalidad tiene un premio y que la autoridad está al servicio del poder y no de la sociedad.
Ahora, la pregunta no debe ser qué sucederá con Escobar. Este señor es un delincuente electoral y la ley tiene que aplicarse.
La pregunta tendría que ser ¿qué vamos a hacer con el INE? Se acepte o no, en estos momentos tenemos una autoridad electoral que, en el mejor de los casos, provoca desconfianza. Y el hecho de que el PRI salte como ha saltado en defensa de su lianza con el PVM no es sino la demostración de que todo lo que hicieron los verdes, contó siempre con el decidido respaldo del priismo en todos los niveles.
Es fácil adivinar que el Verde no recibirá mayores sanciones. Que la alianza entre el PRI y el PVM se mantendrá firme e inalterable.
Lo que no queda del todo claro es ¿cuál será la reacción de la sociedad?- Especialmente si se recuerda que en unos meses, el país vivirá elecciones para renovar los gobiernos en trece entidades.
Y claro, sin olvidar que el ridículo intento por alcanzar una nueva reforma política saldrá avante sólo con los votos del verde como punto de partida. Votos logrados a base de ilegalidades hoy expuestas por la FEPADE.

