Por Norberto DE AQUINO
El Banco de México presentó su reporte sobre el sistema financiero el pasado martes. Y con esa presentación puso en la mesa dos advertencias claras y una más que, sin mencionarla, aparece como una posibilidad de riesgo que hay que tener en cuenta.
La primera de ellas va dirigida, con toda claridad, a quienes forman parte del club de deudores en moneda extranjera. Esto es, en dólares. Y claro, el empresariado que en su momento, buscó apalancar sus negocios con deuda externa y que podrían no estar en a frecuencia adecuada sobre lo que puede suceder en poco tiempo.
Agustín Carstens señaló que en el momento en que los Estados Unidos decidan elevar sus tasas de interés, el mercado financiero sufrirá modificaciones que, en el caso de las deudas, serán de impacto directo.
De acuerdo con el gobernador del Banco de México, las empresas mexicanas que mantienen endeudamiento en moneda extranjera “deben estar conscientes de los riesgos que enfrentan”.
La señal de advertencia es contundente. Y sólo refleja el hecho de que en opinión del sector financiero oficial, las empresas mexicanas no han entendido del todo, la problemática a que tendrán que hacer frente en plazos muy cortos.
El Banco de México tiene claro que Estados Unidos moverá sus fichas en el tablero financiero. Y que el aumento en las tasas de interés no es más que un paso en su estrategia para fortalecer su economía.
Carstens dice que la deuda privada aumento de manera significativa y de acuerdo con cálculos de los especialistas, llegan en la actualidad a unos 121 mil millones de dólares.
El Banco de México ya avisó. Habrá que ver quiénes fueron capaces de escuchar.
La segunda señal de advertencia tendría como destinatario a la Secretaría de Hacienda y tiene que ver con el riesgo del crecimiento en la deuda de los particulares en el país. Esto es, una problemática entre los ciudadanos.
Según el gobernador del Banco de México, hay señales de un sobrecalentamiento “en algunos hogares” derivado del crecimiento en el campo de los préstamos personales y los garantizados por nómina.
El BM no lo dice, pero la presencia del crédito que puede ser vista como señal de avances en el terreno financiero, también implica el riesgo de la morosidad.
Con un lenguaje muy cuidado y por demás prudente, Carstens señala que no hay una preocupación generalizada y que los muchos créditos, son un tema aún controlado.
De ahí pasa, al tema del riesgo en el no pago, y dice que es difícil medir en estos momentos, el caso de los gastos vía tarjetas. En otras palabras, advierte del problema de falta de ingreso. O de aumento en el gasto familiar. O ambas. Y el mensaje es para que las cifras que maneja la Secretaría de Hacienda sean
vistas también por el lado de los negativos, por más que sean sólo como señales de posibles retos en el futuro a mediano plazo.
Finalmente, queda claro que en ambos planteamientos, el Banco de México lanza una señala, que parece tener como objetivo, a las decisiones de gobierno. Y ello en el terreno del endeudamiento.
Agustín Carstens habla de la necesidad de mantener la salud financiera. Y recuerda que el tema de la deuda se ha mantenido siempre en el del control total. Incluso menciona que se ha manejado con holgura.
Y ello, a querer o no, tiene que entenderse como un aviso sobre el crecimiento de la deuda externa pública que, en los últimos años, de la administración de Felipe Calderón la fecha, ha tenido un crecimiento importante.
Según los datos de los conocedores, en estos momentos, la diferencia entre la deuda y las reservas mexicanas es casi inexistente. Dicho de otra manera, el país debe el total, o casi el total, de sus reservas. Y ello, todo mundo lo entiende, es un problema muy serio, al que parecería, el Banco de México quiere que se le ponga algo más que mucha atención.
Señales todas que, en conjunto, nos avisan que, a pesar del optimismo oficial y de los muchos discursos que dicen que estamos bien, el año próximo será complicado en lo económico y por lo tanto, complejo en lo político.

