Por Norberto DE AQUINO
El rechazo al proyecto llamado Corredor Chapultepec muestra muchas cosas, ninguna de ellas positive para el gobierno de Miguel Angel Mancera en el Distrito Federal.
De inicio, habría que tener claro que las autoridades capitalinas fueron incapaces, por convicción o por interés, o por ambas cosas, de explicar con toda claridad lo que se quería con la mega obra, más allá de sus famosas y poco creíbles versiones del deseo de mejorar la ciudad.
La forma en Simón Levy condujo el proyecto dejó abierta la puerta todo tipo de especulaciones. Y el señor Mancera, de nueva cuenta, mostró su incapacidad para entender el reto político del momento lo que lo inhabilitó para darle respuesta.
Después, se podría hablar de la muy baja votación registrada. El rechazo ganó con muy pocos votos. Algo que refleja que el malestar con las autoridades no alcanza aún a llegar a los niveles críticos. Pero es más seria la señal de los votos a favor. Alrededor de la mitad de los sufragios por el no. Y ello sólo refleja que el apoyo al gobierno mancerista no pasa de ser parte de los discursos o señal de manipulaciones oficiales.
Sin votos, y sin una explicación que disipara dudas y animara al apoyo, las autoridades capitalinas quedaron expuestas al fracaso. Y se optó por mentir a los participantes. No puede dejarse de lado el hecho de que miembros del consejo creado para esta obra, renunciaron por las mentiras y trampas que utilizó el señor Levy para intentar llevar a buen término el proyecto.
Todo lo anterior colocó al gobierno de Miguel Angel Mancera en contra de la pared. No se había podido acreditar la bondad de la obra. Y a cambio, se había abierto la puerta a la idea de que todo estaba dirigido hacia la conquista de grandes negocios. El gran proyecto se había convertido en un fracaso espectacular en lo político, terreno en el el señor Mancera requiere de logros y los requiere con urgencia.
El gobierno capitalino intentó apenas unos días antes de la votación, una fuga hacia adelante, con el anuncio de que se respetaría la voluntad ciudadano, como si se les hiciera un favor a los capitalinos. Pero fue demasiado tarde. La derrota para el Gobierno del Distrito Federal estaba sellada. Y Mancera tendrá que pagar los costos políticos que de ello se derive.
La situación sin embargo, no es tan sencilla. Estamos en los “festejos” del tercer aniversario del inicio del gobierno capitalino. Y el saldo está lejos de ser positivo para Mancera. La inseguridad crece, la vialidad es un caos, el transporte urbano una amenaza y el Metro no puede cumplir una sola de las promesas que se hicieron para conquistar el aumento del 66% en el precio del boleto.
Y por si fuera poco, los capitalinos están a unos días de quedar en el medio de la nueva cacería en su contra desatada por las propias autoridades, en esta ocasión con la puesta en marcha del nuevo reglamento de tránsito y las nada confiables video multas.
Dicho de otra manera, la derrota del Corredor Chapultepec se da en el momento en el que el gobierno del señor Mancera más requería de la victoria, para que el malestar capitalino por el nuevo reglamento no se convirtiera en algo más serio.
Ahora, la sociedad sabe que puede vencer al GDF. Y esa es una mala señal para Mancera.
Es claro que la derrota en Chapultepec se logró con pocos votos. Con muy pocos para lo que se supone es el malestar social. Pero al mismo tiempo, quedó claro que el gobierno capitalino no tiene suficiente respaldo social para sostener medidas que provoquen reacciones de la sociedad contrarias a su interés.
El corredor Chapultepec, una obra que se quiso presentar como el eje de la transformación del Distrito Federal hacia la modernidad, se ha convertido en un posible punto de partida para nuevos demostraciones de la inconformidad social.
Y el reglamento de tránsito, que desatará una verdadera cacería de automovilistas podría ser el nuevo objetivo ciudadano. Y de ser así, en el nuevo fracaso de Miguel Angel Mancera, quien mucho tendrá que trabajar para controlar la voracidad de sus policías y con ello, mayores costos políticos.

