
Francisco Garfias
Alí Babá y los 40 impostores podría llamarse uno de los capítulos de la Reforma Política en el DF, aprobada ayer por el Senado.
El título sugerido deriva del método que será utilizado para la integración de la primera Asamblea Constituyente de la Ciudad de México.
Esa asamblea tendrá como tarea única elaborar la primera Constitución que tendrá esta ciudad, una vez que les devuelvan plenamente los derechos políticos a sus habitantes.
Por lo menos así lo ven los críticos de la citada Reforma Política, que ayer fue aprobada en la Cámara alta por 74 votos a favor, 20 en contra y una abstención (del panista Héctor Larios). La iniciativa establece que la Asamblea Constituyente contará con 100 miembros. De ese total, sólo 60 serán electos. Otros 14 serán designados por el Senado y 14 más por la Cámara de Diputados. Seis por el presidente Peña y otros seis por el jefe de Gobierno.
No hay necesidad de preguntarse por qué incluyeron a esos 40 asambleístas pordedazo en la Asamblea Constituyente. Con esa sobrerrepresentación evitan que la elaboración de la Carta Magna caiga en manos de los partidos mayoritarios en el DF: Morena y el PRD.
- Una Constitución propia y un Congreso local no darán a los chilangos menos baches ni más seguridad. Las calles no dejarán de ser similares a la superficie lunar. Tampoco habrá mayor movilidad. Los tapones de tráfico no desaparecerán.
En los semáforos, calles y cajeros seguirán los asaltos —yo llevo cuatro desde 2011— y el miedo a ser agredido seguirá presente en muchos chilangos que a diario circulan en esta Gran Tenochtitlan.
Pero, eso sí, ya seremos ciudadanos de primera.
- No hubo la roqueseñal que en el GDF nos habían anunciado para celebrar la aprobación de la Reforma Política del DF.
Miguel Ángel Mancera nunca apareció por el Salón de Sesiones. Sí llegó al Senado, pero después de la votación.
Los que estuvieron todo el tiempo en el salón de sesiones fueron Porfirio Muñoz Ledo y la maestra Ifigenia Martínez.
Ambos se han distinguido por su lucha en favor de que los chilangos recuperen sus derechos políticos plenos.
El presidente del PRD-DF, Raúl Flores, observó casi todo el debate desde las galerías, pero no pudo quedarse a la votación, “me tengo que ir a la Asamblea, inicia el debate sobre el presupuesto”, nos dijo.
- La aprobación de la reforma política del DF, eso sí, polarizó a senadores de provincia con los de la capital de la República. Los fuereños sienten que, a la par de que la Ciudad de México se dota de Constitución y Congreso propios, debe asumir las obligaciones que tienen el resto de los estados. En particular exigen que el DF pague los servicios educativos y los de salud, que hoy por hoy no le cuestan al gobierno local.
Los cambios aprobados por el Congreso les regresan a los habitantes de la Ciudad de México sus derechos, pero no corrigen este “privilegio” (así le llaman los detractores) del que sólo goza la capital. La reforma todavía tiene que ser avalada por al menos 16 congresos locales, y este punto puede convertirse en obstáculo.
La Rebelión de los del Norte, que no acaban de digerir la homologación del IVA en la frontera, de 11 a 16%, fue encabezada por el panista bajacaliforniano Ernesto Ruffo Appel.
“Está muy bien el reconocimiento de los derechos políticos, pero con equidad”, afirmó el primer exgobernador de oposición en la era del llamado priato.
Recordó que, en contraste con el subsidio que recibe el DF, su estado gasta 62% de su presupuesto en educación y salud. El famoso fondo de capitalidad que se otorga a la Ciudad de México (tres mil millones de pesos) fue también tema del discurso de Ruffo.
Es producto, subrayó, de una ”transacción política”.
Fue otorgado al gobierno perredista de la ciudad a cambio de la aprobación de la Ley de Ingresos de 2013, aseguró.
Víctor Hermosillo, otro panista de Baja California, secundó a Ruffo. Los defeños toda la vida han sido privilegiados, dijo en tono de reproche.
La priista Ana Lilia Herrera se sumó al reclamo. La mexiquense sacó a relucir estadísticas para ilustrar el trato disparejo que en materia de salud existe entre el DF y su estado.
La Ciudad de México recibe 65 mil millones de pesos para atender necesidades de ocho millones de habitantes. El Estado de México 76 mil millones de pesos para 16 millones.
“El doble que la capital”, destacó.
La defensa de la ciudad no vino de un defeño, sino del perredista guerrerenseArmando Ríos Piter.
Era tal la vehemencia de El Jaguar que cualquiera diría que anda en busca de la Jefatura de Gobierno del DF.
“Aquí se recauda más de 50% de los impuestos federales. Sólo ocho centavos de cada peso se les regresan”, destacó.
Y le reviró directamente a Ana Lilia: “Se le olvidó que 40% de los mexiquenses vienen a la Ciudad de México por servicios de salud”.
- El senador del PRD Zoé Robledo mandó a hacer unas tarjetas que repartió entre los reporteros de la fuente con motivo de las fiestas.
Reproducimos aquí el texto que las acompañaba. Nos llamó fuertemente la atención: “Esta Navidad he decidido regalarte: NADA. Pero tú le regalaste a un niño o una niña de la Sierra Madre de Chiapas un par de zapatos que necesitaba para ir a la escuela. Con Amor: Julia, Marifer y Zoé Robledo”.
El gesto parece noble. Ayudar al pobre engrandece. ¿Pero realmente necesitaba darlo a conocer a los reporteros del Senado? Es pregunta.
La respuesta se la dejo a usted, lector.

