Por Norberto DE AQUINO
El efecto mediático derivado de la recaptura de Joaquín Guzmán Loaera y la torpeza con la que el gobierno federal manejo el evento, han servido para que muchos sucesos importantes queden en segundo plano, con lo que la ciudadanía vivirá en su momento el impacto, pero poco podrá hacer para remediar la situación.
Y uno de esos temas es incuestionablemente, la decisión del gobierno de Miguel Angel Mancera en el Distrito Federal, para llevar adelante eventos deportivos que por importantes y llamativos que puedan ser, distan y mucho, de apuntar hacia la solución de los problemas existentes en la capital de la República.
Decidido a capitalizar políticamente todo lo posible el hecho de que el DF pasa a mejor vida para ceder su sitio a la Ciudad de México, y firme en s determinación de jugar a la demagogia con el tema del aumento al salario, mientras eleva de manera descarada las multas y sanciones a los capitaalinos, el señor Mancera piensa que con “circo” puede esconder bajo la alfombra los problemas que no ha sabido resolver en la gran ciudad.
En el entendido de que no puede llevar “el pan” a los votantes, por más cenas navideñas y pavos que regale, ahora quiere simplemente construir una imagen de capacidad a base de eventos deportivos de gran altura.
Así, en la agenda del gobierno capitalino y después del “éxito” alcanzado por el espectáculo de la Fórmula 1, ahora se destaca la idea de traer a la capital partidos de la MLB y de la NFL estadounidense.
Esto es, para los capitalinos habrá algunos partidos de base ball y otros de foot ball americano. Con equipos de calidad y dentro de la liga oficial. Esto es, importantes en su resultado para los participantes.
Y Mancera espera los aplausos. Tendrá los reflectores puestos sobre su figura y gobierno. Lloverán elogios y tendrá a los capitalinos, al menos a los fanáticos de esos deportes, contentos por el “logro” de la administración capitalina.
Pero el problema para el gobierno que encabeza el señor Mancera lo riesgos son importantes.
Primero, a querer o no, se tendrá que explicar qué es lo que la ciudad de México tendrá que realizar para dichos partidos. Esto es, ¿quién y cómo se hará cargo de todo lo que es la adaptación de los campos para los juegos? ¿Las ganancias, por publicidad y concesiones, además de las entradas como se distribuirán?
Es sencillo recordar las críticas de la NFL por los campos cuando se realizaron en nuestro país encuentros de pretemporada. Por ello es más fácil suponer que un partido de temporada regular, tendrían que existir condiciones para aceptar traer los juegos. ¿Quiénes se hacen cargo de los costos? Y ¿para quiénes son las ganancias?
Después, esta línea de accionar tiene un objetivo obviamente político. Y por supuesto, busca dejar de lado todo lo que es la problemática existente en el agonizante DF.
Entre los puntos a dejar de lado se encontraría, por supuesto, la creciente violencia en l ciudad de México.
El gobierno del señor Mancera no ha podido frenar y menos resolver el problema. Así, se opta por desviar la atención. Cada eventos provocará que semanas antes, se hable de lo que vine, con lo que se olvidará lo que pase.
Es la mejor receta para que no se hable de la violencia. O de las promesas incumplidas para mejorar el servicio del Metro. O de la creciente corrupción existente en todos los niveles del gobierno. O del caos que existe en el transporte urbano sin que haya autoridad que intente siquiera buscar una solución a ese tema.
Y por supuesto, es la mejor forma de acabar con las quejas sobre el nuevo reglamento que no es otra cosa que el intento del gobierno mancerista por allegarse millonarios fondos para lo que pueda ofrecerse en el futuro inmediato.
Y claro está, es la mejor forma para que el señor Mancera puede unirse a la lista de quienes se suponen con méritos para buscar una candidatura presidencial para el 2018.
Por supuesto, un buen proyecto. Siempre que en el Metro no suceda una desgracia, que la ciudad no sea escenario de una demostración que termine de una buena vez con el discurso de que no hay delincuencia organizada, o de que no se registre un evento que ponga en claro la incapacidad del gobierno del seor Mancera.
Por lo pronto, las cuentas son evidentes. La visita del Papa dejará votos. Los encuentros deportivos también. Y ello servirá para combatir a Morena y para consolidar las ambiciones personales. Al menos en el proyecto que contempla la imagen falsa como eje para la consolidación de esas ambiciones.

