Por Norberto DE AQUINO
Humberto Moreira fue detenido en España bajo la acusación de lavado de dinero y de manejar dinero de procedencia dudosa. Y con ello e México se ha iniciado un debate que, en el caso de que llegue a ser realmente serio, nos podría llevar a de una buena vez, desentrañar el fondo de las actividades políticas en todos los niveles.
El caso es por demás sencillo. Pero no por ello simple. Es más, apenas es uno de los casos que se tendrían que aclarar, pero que, por las razones que todo mundo puede imaginar, nadie quiere ni siquiera debatir.
En Guerrero, a causa del escándalo de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala, el entonces gobernador, Angel Aguirre, entró en una crisis política que no pudo enfrentar y terminó dejando el cargo. Pero no fue tocado en momento alguno, desde las trincheras legales. Recibió todo el respaldo político necesario para no pagar las consecuencias de su incapacidad y responsabilidad.
Pero, el apoyo ¿a qué se debió?
Aguirre ostentaba el cargo de senador. Y sin rubor alguno, se presentaba a sí mismo, como el más peñista de todos los senadores. Desde las filas del PRI en la Cámara Alta, mostraba su respaldo y lealtad al entonces gobernador del Estado de México en la carrera por la candidatura priista a la Presidencia de la República.
Cuando llegó el momento de seleccionar candidato para el gobierno de Guerrero, Aguirre fue vencido por Manuel Añorve. Entonces, con el apoyo político del grupo mexiquense, abandonó las filas del PRI y se convirtió en candidato del PRD. Dividido el priismo, Aguirre ganó Y con su victoria evitaba que Manlio Fabio Beltrones, competidor de EPN, alcanzara el apoyo político de un estado como Guerrero. Había logrado una doble victoria. Tenía el gobierno de su entidad, y la gratitud del grupo que meses después, llegaría al poder en el país.
Angel Aguirre jamás fue molestado por la investigación sobre los normalistas de Ayotzinapa. Y aún fuera del gobierno, fue capaz de imponer condiciones políticas en torno quien habría de figurar como candidato y quiénes no podían ni siquiera aspirar a esa posibilidad.
Ahora, el caso de Humberto Moreira nos lleva a una situación muy parecida.
En los momentos en que la lucha por la nominación priista entraba en calor, Moreira fue promovido por el grupo mexiquense para conquistar la presidencia del PRI. Se quería evitar que un cuadro político ligado a Manlio Fabio Beltrones pudiera llegar a esa posición. No se aceptaba un neutral, menos un aliado del rival del momento.
Moreira llegó a dirigir el PRI. Y se encontraba en un proceso de crecimiento de la imagen, cuando estalló el escándalo de las deudas estatales, motivo por el cual el PRI se vio obligado a cambiar dirigencia. Pero nada se hizo en lo que a los problemas denunciados se refiere.
Moreira pagó el precio de sus errores, pero recibió la protección política necesaria para no tener que hacer frente a problemas legales. Pero sólo en el país.
Ahora, en España estalla el escándalo. Y hay cantidades de dinero que al parecer, no podrán ser del todo explicadas.
Pero la realidad es otra. Lo que hay que explicar es el fondo de las relaciones políticas, las alianzas, las negociaciones y el uso de las posiciones políticas para premiar lealtades.
Por más que parezca equivocado, el tema del dinero tiene que ser secundario. Lo importante está en la forma en que el grupo que hoy se encuentra en el poder, conquistó sus alianzas, sin importar más nada que el llagar a las metas anheladas.
El tema de dinero es importante. Pero la realidad nos dice que es el tema legal el fundamental.
Y en ese terreno ni Angel Aguirre, ni Humberto Moreira parecen tener problemas.
Al menos no en el país.

