norberto-de-aquino4Por Norberto DE AQUINO

Atrapado contra la pared, el gobierno federal no encuentra una salida adecuada a la crisis provocada por la destrucción del manglar Tajabar, en Quintana Roo. Y como ya es costumbre, la mejor vía de escape es, simplemente, la de eludir toda posible responsabilidad.

La facilidad con la que el gobierno de Enrique Peña Nieto intenta evadirse de los problemas, se corresponde con la inexistencia de los resultados. El gobierno huye, pero no resuelve el problema. Y es simplemente, incapaz de explicar y/o comunicar nada.

Lo mismo en el tema de la casa blanca, que en el caso de los normalistas. Igual en el fracaso en el renglón de los derechos humanos, que en el de la fuga de Joaquín Guzmán Loaera. La incomunicación como parte de las acciones de gobierno.

Ahora, con la presión social ante el daño ambiental que se provocará con la desaparición del citado manglar, y con fuertes críticas que llegan desde todas partes, el gobierno pone en marcha su ya tradicional estrategia: la responsabilidad es de los demás.

Así, primero se intentó demostrar que todo “era legal”. Que se tenían permisos y trámites acreditados. Y que el daño no existía.

Pero la decisión no funcionó. Los cuestionamientos desbordaron toda la defensa oficial. Y entonces se pasó al siguiente nivel que, por supuesto, nada tiene que ver con la explicación y el asumir culpas.

Ahora se ha filtrado información suficiente como para saber que fueron los gobiernos de Vicente Fox y de Felipe Calderón, los que iniciaron todo el procedimiento para acabar con el manglar. Los permisos y todo lo necesario para el proyecto, tiene en estas administraciones su origen. Y no hay razón para dudar de la información.

Pero el problema no es ese, por más que es importante ubicar a los panistas en todo esto. El problema es simple y sencillamente, determinar ¿cómo es que el gobierno que se instaló en el poder gracias a su alianza con el Partido Verde no investigó y en su caso, canceló todas las operaciones realizadas para destruir una reserva natural como el manglar de Tajabar?

En otras palabras, resulta simplemente inadmisible la idea de que, como los panistas aprobaron el proyecto, el gobierno federal actual no podía hacer nada.

Por el contrario, se supondría que el gobierno que se cimentó en la idea de “nosotros sí sabemos como hacerlo”, sería capaz de detectar y por supuesto, corregir, este tipo de anomalías.

Al no hacerlo y tener en los puestos clave del trabajo ambiental a elementos salidos del PVM, lo que el gobierno pone en claro es que estaba de acuerdo con las decisiones que en su momento asumieron los panistas.

Y ello significa que se conocía el tema. Nadie en su sano juicio supondría lo contrario. Y entonces, queda a la vista que, legal o ilegal, negocios o no, el gobierno actual no hizo nada por modificar la situación.

El gobierno federal puede lanzar las culpas al panismo. Pero ha tenido al Partido Verde a su lado desde hace un buen tiempo. Y ello destruye la idea del “no sabíamos” por la simple y sencilla razón de que la obligación fundamental de los “verdes” sería, claramente, conocer de este tipo de problemas.

Las ligas del PRI y el PV y del gobierno por supuesto, son tan claras, que no hay forma de aceptar que uno no sabe lo que hace y busca el otro. Y ello significa que los acuerdos son firmes. Y entonces, en Tajamar existía aceptación. De todos.

Ahora, con el conflicto convertido en una nueva derrota política para el gobierno, aparecen, como siempre, los casos similares en los que el gobierno o bien ha tomado la decisión o bien ha dejado que decisiones anteriores avances.

La destrucción del medio ambiente para alcanzar ganancias. Como en tantas otras ocasiones. Y como en esas ocasiones, la posible corrupción como eje de las acciones.

Y para que la situación empeore, la total ausencia de una política de comunicación. Con los resultados de ello a la vista.