norberto-de-aquino4Por Norberto DE AQUINO

 

Los partidos políticos mienten con todo cinismo. Buscan eliminar al contrario con argumentos de todo tipo, pero nunca con razones políticas. La batalla no es de ideas o proyectos, sino de corte personal. Lo que se busca es el poder, pero para servirse. La pobreza política de los partidos en México es preocupante y creciente.

En estos momentos, la lucha político electoral tiene como eje las alianzas. Y todos, de una u otra forma, se suman con gran alegría, a la contienda. Y nadie, del tamaño que sea, piensa en la sociedad o en su problemática. El país es el escenario de la lucha, no el fin de un proyecto de desarrollo.

Así, la agenda partidista ha quedado centrada en la necesidad de avanzar. Como sea. O de impedir el avance de los rivales. Igualmente, con los argumentos que sean necesarios. Del tipo que sean. No importa otra cosa que no sea la destrucción del rival. La victoria y el disfrute del poder es lo que importa.

El PAN y el PRD han escenificado uno de los encuentros que más llama la atención. Van unidos en algunos estados, con la idea de vencer al PRI. Sin esa alianza, las posibilidades de victoria son mínimas. Y lejos de estructurar una oferta capaz de atraer al ciudadano, lo que hacen es sumar debilidades para tratar de encontrar fuerza. Algo que por supuesto, no da resultado.

En esa “unión” política, sin embargo, también hay intereses particulares. Quieren vencer al PRI, pero no construir una candidatura que más adelante los pueda arrollar. Los dirigentes del PAN y del PRD rompieron la posibilidad de ir aliados en las elecciones en Puebla. Quieren vencer al PRI, pero antes deben evitar que Rafael Moreno Valle pueda crecer.

Y lejos de marcar, unos y otros, con claridad, su distancia con el despótico gobernador de Puebla, lo que hacen es simplemente separarse. Y el PRD muestra toda su pobreza, al mostrar que como el mandatario poblano no se dejó chantajear, entonces no lo apoyarán en la contienda por la gubernatura, cuyo triunfo resulta indispensable para las ambiciones de Moreno valle.

Y el PAN gustoso acepta la separación, ya que ello conviene a las ambiciones de Ricardo Anaya, quien siente que puede ser el abanderado panista para el 2018. Y nadie se acuerda de los militantes, de los compromisos con la sociedad o de las necesidades del país. No ha ofertas, hay ambiciones.

Pero en el PRI las cosas no son diferentes.

Las candidaturas “de unidad”, se deciden por dedazo. Por intereses de grupo. Como resultado de acuerdos cupulares o como demostración de que el “jefe es el jefe”, sin importar otra cosa que obedecer, en espera de que en el futuro, las posibilidades personales crezcan.

Los priístas cuestionan las alianzas de sus rivales. Las señalan de antinaturales. Pero esos señalamientos no son más que la cortina con la que se quiere ocultar la propia unión con el cada vez más corrupto partido Verde.

Si las alianzas PRD-PAN van contra la naturaleza política de cada uno de esos partidos, ¿quieren decir que la naturaleza del PRI es la misma que la del Verde?

El PRI ¿acepta, respalda y reconoce como propia la conducta electoral del Verde, fincada en la mentira, la trampa, el negocio y el cinismo?

La problemática es total. MORENA y Movimiento Ciudadano se suman al conflicto con alegría, pero con la idea de mostrar que son “diferentes.

Así, no van en alianza con nadie. Pero aceptan acuerdos para recibir beneficios en algunas partes. La idea es que, con ello, habrán de dañar a alguno de los participantes, a cambio de tener un “crecimiento” político.

Todos en el juego. Y nadie en la propuesta. Todos en el juego de los intereses y la manipulación para manipular las votaciones. Y nadie con una propuesta real para el país.

Los priistas hablan de cuestiones que, al paso de los años, borraron de sus documentos básicos, como es el salario o el derecho de huelga. Los panistas se han olvidado del “bien común” y los perredistas simplemente dejaron de ser una oposición leal para convertirse en una partida de mercenarios de la política.

Y El resto sencillamente se aprovecha de la situación para poder ser iguales a los demás.