En las palabras que dirigió a los pequeños y el personal del hospital pediátrico Federico Gómez, el Papa Francisco afirmó la importancia de la “cariñoterapia” cuando se atiende a una persona enferma para ayudar a aliviar las dolencias.
El Santo Padre llegó al centro de salud a las 5:03 p.m., sin pasar por la Nunciatura antes como estaba programado tras su aterrizaje en el helicóptero en el Campo Marte.
Fue recibido por el Dr. José Alberto García Aranda, director del hospital –que se dedica a atender a personas que no tienen seguridad social o que no pueden pagarla– y por la Primera Dama, Angélica Rivera.
En el auditorio saludó uno a uno, con mucho afecto y dedicación a varios niños a quienes les obsequió un rosario, el regalo que suele dejar cuando se encuentra con alguien; y recibió a su vez varios obsequios.
Una de las niñas le pidió una dedicatoria en una imagen que le presentó.
En la visita Francisco pidió a Dios “que los bendiga, los acompañe a ustedes y a sus familias, a todas las personas que trabajan en esta casa y buscan que esas sonrisas sigan creciendo cada día. A todas las personas que no sólo con medicamentos sino que con «la cariñoterapia» ayudan a que este tiempo sea vivido con mayor alegría”.
“Tan importante la cariñoterapia, tan importante. A veces una caricia ayuda tanto a recuperarse”, resaltó.
“Tenemos a nuestra Madre, pidámosle para que ella nos regale a su Hijo Jesús. Cerremos los ojos y pidámosle lo que nuestro corazón hoy quiera, y digamos después juntos: Dios te salve Maria…”.
Para concluir el Pontífice hizo votos para que “el Señor y la Virgen de Guadalupe los acompañe siempre. Muchas gracias. Y, por favor, no se olviden de rezar por mí”.
El Papa llevó luego unas flores a la parte de afuera de un hospital y las dejó a los pies de una imagen de San Francisco.
Uno de los momentos más emotivos de la visita del Papa Francisco al hospital pediátrico Federico Gómez fue el canto del Ave María que entonó una muchacha ante un conmovido Santo Padre.
Alexia Garduño es el nombre de esta muchacha de 15 años que padece osteosarcoma, para quien su familia pide oraciones ya que será operada el próximo 25 de febrero.
Mientras saludaba a los pacientes del pabellón de hemato-oncología del centro de salud -que también San Juan Pablo II visitó en 1979- una chica en silla de ruedas cantó el conocido Ave María de Schubert.
El Pontífice escuchó con mucha atención el canto de Alexia que lo conmovió a él, a la Primera Dama y a todos los presentes.
Al concluir, Francisco le dio un beso y le dedicó unas cariñosas palabras.
Luego el Papa pasó a saludar a los niños más pequeños en la ludoteca y repitió la costumbre de tocar una campana que se encuentra allí que suena cuando se da de alta a uno de ellos.
Francisco dejó como recuerdo un hermoso cuadro de la Virgen María con el Niño Jesús en brazos.

