norberto-de-aquino4Por Norberto DE AQUINO

En el gobierno federal existe una clara y preocupante incapacidad para entender lo que es realmente, la comunicación. Y ello conduce a problemas serios agravados por la soberbia y la falta de entendimiento sobre lo que es, o debería de ser, el papal de un funcionario público.

Ernesto Nemer, nativo del Estado de México, como una inmensa mayoría de los integrantes del actual gobierno, y subsecretario de Desarrollo Social colocó en las redes sociales una “selfie” en la que aparece con un jovencito que, “siempre que vengo a San Cristóbal” le da la “mejor boleada”.

Por supuesto, la arremetida en su contra por la falta de sensibilidad y exceso de prepotencia, fue inmediata y feroz. A grado tal, que retiró la foto y el comentario de tan mal gusto.

Pero el hecho quedó claro. En el gobierno suponen que los mexicanos tenemos que dar gracias a todos los dioses, desde cualquier trinchera religiosa, por tener la fortuna de que ellos conduzcan los destinos del país.

Incapaces de entender que son empleados de la sociedad y no dueños del mismo, los funcionarios públicos creen que pueden humillar a cualquiera, en el momento que sea y de todas las maneras posibles. Son los funcionarios que controlan al país.

El señor Nemer que por su cargo supuestamente conoce de mejor manera el problema de la pobreza y la marginación, ha puesto en evidencia que el tema es algo que no preocupa realmente al gobierno. Se puede tomar una foto con su bolero favorito y éste tendrá que vivir agradecido. Nemer quería acreditar su “cercanía” con los pobres y lo que realmente logró fue evidenciar el enorme grado de incapacidad política de que es poseedor.

El problema es claro. Y muy importante.

Si este es el comportamiento de uno de los más importantes funcionarios encargados del combate a la pobreza y el hambre ¿cuál es el sentir en Los Pinos? ¿Habrá un nuevo “no te preocupes”, ahora dedicado a Ernesto? ¿Y ya?

Es evidente que la pobreza no se resuelve a base de decretos. Y que en el caso mexicano, el reto es simplemente enorme. Pero lo que ofende es que sin rubor alguno, los funcionarios encargados de hacer frente a este problema pongan en claro que carecen del más elemental sentido de la prudencia.

Los niños trabajan en el país. Y el señor Nemer no puede por arte de magia resolver el tema. Y puede ser amable con el bolero, ya que nadie cree aquello de “mi amigo Angelito”. Y puede incluso haberle pagado más de la “tarifa” normal. Lo criticable es que buscara con su foto, crear una imagen de sensibilidad, sin entender que su accionar ponía en entredicho a todo un programa de gobierno que, supuestamente, es de los más importantes en estos momentos.

Ernesto Nemer debe haber estado en Chiapas con motivo del a visita de Papa. Y entonces las cosas sn más serias.

El papa habló de la necesidad de pedir perdón a los pueblos indígenas por la pobreza y marginación en la que se les ha sumido. Y demandó leyes para enfrentar esa situación.

Y el señor Nemer dio el primer paso con una foto en la que permite que un menor dedicado a bolear zapatos para tener con que mal comer, aparecer a su lado. Y además, calificado como “amigo”.

Falta de sensibilidad en su máxima expresión. Incapacidad total para entender el grado de responsabilidad que se tiene, o debería tenerse, en SEDESOL. Desconocimiento de lo que son en la realidad, las redes sociales. Falta de entendimiento sobre lo que es la verdadera comunicación y por si todo lo anterior fuera poco, miedo a los efectos de sus acciones, al retirar de las citadas redes, la foto del escándalo.

La insensibilidad, soberbia e incapacidad que una y otra vez, ha colocado al gobierno federal y a varios estatales, a las puertas del escándalo y el ridículo.

Con el agravante de que, una y otra vez, las decisiones que podrían ayudar a remediar la situación, no aparecen. La respuesta es “no te preocupes”. Al fin y al cabo, el problema se olvida al paso del tiempo.