norberto-de-aquino4Por Norberto DE AQUINO

En estos momentos, ser nativo del Estado de México es tanto como tener certificado de impunidad. No importa lo que se haga o diga. Ser mexiquense es suficiente para remediar cualquier problema que se tenga que enfrentar.

Si se hace uso ilegítimo de los bienes del Estado, como un helicóptero, que pasa a ser prácticamente de uso familiar, pertenecer al grupo mexiquense en el poder, o ser uno cercano a ese círculo, será la salvación. Nada que pagar Nada que sufrir como no sea un poco de condena ciudadana que se apaga con el tiempo.

Del mismo modo basta con una “investigación” hecha por subordinados, para eliminar del escenario nacional el conflicto de interés que significa comprar casas a empresarios ligados al gobierno primero del Estado de México, y después al federal. El investigador a modo, concluirá que no hay nada de malo en este tipo de situaciones.

Igualmente, si se es gobernador con probada incapacidad y descubierto en el momento de colocar los recursos públicos al servicio de las campañas del PRI, llegará el perdón automático. No importa que como en el caso de Veracruz, la crisis política, económica y social sea absoluta. La amistad con los mexiquenses permite lo que sea.

No puede olvidarse que en el caso de Guerrero, Angel Aguirre, el gobernador que no ha sido molestado en absoluto por el tema de Ayotzinapa, la amistad personal con Enrique Peña fue uno de los factores clave para que el exmandatario abandonara las filas del PRI, se convirtiera en candidato del perredismo y después en titular del gobierno guerrerense. El resultado es de todos conocido.

Es reciente el acto de soberbia, prepotencia e insensibilidad del señor Ernesto Nemer, subsecretario de SEDESOL, quien en un acto más que ofensivo, llevó a las redes una foto con su “amigo Angelito”, que se siente feliz de bolearle los zapatos al funcionario cada vez que este viaja a San Cristóbal, en Chiapas.

Pero todo queda resumido en el enfrentamiento de Raúl Libier en su ataque contra Arne Aus den Ruthen “city manager” en la Delegación Miguel Hidalgo.

El funcionario se atrevió a demandas que el chofer y los escoltas del empresario mexiquense retiraran sus vehículos estacionados sobre las banquetas en Reforma. El dueño salió del restaurante en el que se encontraba para insultar al panista. Y los términos utilizados pintas de cuerpo entero al empresario.

Como hubo denuncia pública gracias que los hechos y las palabras fueron grabados, las cosas pasaron al siguiente nivel.

El señor den Ruthen fue atacado por los guardaespaldas del señor Libien. Golpes y robo. Y la reiteración del sentimiento de impunidad absoluta de parte del empresario. Las autoridades capitalinas con Miguel Mancera a la cabeza, todo lo que acertaron a prometer fue que regularán el accionar de este tipo de protección Algo que por supuesto, ya existe, pero no se aplica.

Los argumentos de defensa de Libien fueron sencillos. Se declaró amigo del presidente Enrique Peña. Y todo mundo a esperar para saber qué hacer.

Las aclaraciones de Los Pinos poco importan. Negar la relación con este empresario no resuelve las cosas. Pueden ahora, actuar de acuerdo a la ley. Pero el mensaje es que ser mexiquense, o amigo de los mexiquenses en el poder, es suficiente para resolver cualquier problema.

Los casos HIGA y OHL podrían ser buenos ejemplos de lo anterior. Las candidaturas impuestas al PRI para buscar las candidaturas que estarán en juego en unos meses más, también, con el cas de Alejandro Murat como caso emblemático de lo que significa la amistad con el equipo llegado del Estado de México.

La lección es sencilla. Lo importante es la relación. Por amistad o por origen. Pero la relación. Eso resuelve conflictos de interés, actos de prepotencia y por supuesto, problemas de corrupción.