Por Norberto DE AQUINO
El horizonte electoral se ha descompuesto para el gobierno y el PRI. Lo que a finales del año pasado se veía con gran optimismo y para muchos representaba la oportunidad de “barrer” con las oposiciones en las elecciones de doce gubernaturas, es hoy motivo de gran preocupación. Y la posibilidad de un desastre asoma ya en el horizonte.
El PRI que con falsa prudencia comentaba que mantener el poder en las nueve entidades que hoy gobierna, sería un gran resultado. Pero la verdad es que la apuesta, estaba planteada de una manera en la que se haría hasta lo imposible, por simplemente, arrollar a los rivales.
Un escenario de poca presencia de las oposiciones que además vivían intensos y despiadados enfrentamientos de los diferentes grupos internos por mantener o alcanzar el control de cada uno de los partidos minoritarios, mostraban un panorama tranquilizador para el priismo, que además, se presentaba como un instituto unido y dispuesto a respetar las decisiones que pudiera tomarse.
Sin embargo, las nubes de tormenta aparecieron en el horizonte. Chihuahua vivió un proceso de unidad en el PRI para encontrar a su candidato. Pero de manera paralela, el desprestigio del gobernador César Duarte y las muchas crisis estatales, abrieron la puerta a una candidatura independiente. Los intentos por evitar que esta cristalizara sólo elevaron su potencial político.
En Durango, entidad en la que no se esperaban problemas, el panismo ha mostrado fuerza. No están unidos, pero su candidato no pierde terreno ante el PRI
Así, poco a poco, el escenario cambió. Y si bien las divisiones en el PAN y en el PRD se mantienen y hasta parecen haber sido preparadas desde el poder con el apoyo de ciertos grupos internos, la realidad dice que no habrá victorias fáciles para nadie. Y los candidatos serán factores vitales. Un buen candidato es mejor que una buena maquinaria, aun cuando es obvio que el ideal es tener ambos.
La situación se ha complicado n extremo para el priismo. La difícil situación económica no ayuda en nada. No es sólo la llegada de una nueva crisis, o el incumplimiento de las promesas de crecimiento. N siquiera es que se trate de evadir toda la responsabilidad al señalar a los chinos como los responsables de la problemática actual. El problema es que, sin que lo reconozca, los priistas en el poder han dado fuerza al señalamiento que desde la campaña presidencial se registró. Con el PRI regresarán las recurrentes crisis económicas.
Las cosas resultan peor cuando a la difícil situación económica se añade el problema de la corrupción de los gobernadores salientes.
Crecimiento desbordado de las deudas estatales, desvíos millonarios, aumento de la violencia y corrupción generalizada, serán la herencia para las nuevas administraciones. Y así, el peso de la realidad trabaja contra el partido en el poder.
Es sencillo medir el tamaño de la crisis que enfrenta el Revolucionario Institucional si se toma el caso de Veracruz como ejemplo.
El gobernador no ha logrado controlar ninguna de las mediciones sobre su mandato. Pierde en todos los campos, salvo en el de la impunidad.
Se ha dedicado a predicar el apoyo que tiene del presidente Enrique Peña. Se burla de la dirigencia de su partido. Se confronta con el candidato del PRI. Desprecia a la sociedad y amedrenta a los medios de comunicación locales. Se convierte en un pesado lastre para su partido. Y se muestra ufano de ello.
Miles de millones de pesos que no tienen comprobantes. Violencia en toda la entidad. Ataque a la libertad de expresión, El titular de la Auditoria Superior de la Federación que exclama públicamente que “ojalá Duarte terminara en la cárcel”, y la sociedad volcada en las calles para presionar al gobernador, son el marco político para la elección.
Ante ello, el candidato del PRI habla de justicia y de cárcel para los corruptos. Pero lo hace a remolque de las oposiciones. Todo mundo sabe que es el intento por mantener a flote a su campaña.
Y como Veracruz, casi todos los estados involucrados en el proceso. El PRI calculó como vencer a las oposiciones. Pero a marchas forzadas tendrá que encontrar el camino para no ser derrotado por l realidad.
Realidad que en Oaxaca, Quintana Roo, Chihuahua, Aguascalientes y todos los demás estados en elecciones, puede conducir a un desastre.
Desastre que además. Obliga a pensar en si el método de “unidad” impuesto para seleccionar candidatos respondió a los intereses reales del priismo, o fue sólo el juego con el que se buscó engañar a los priistas primero, y a la sociedad después.

