Por Norberto DE AQUINO
César Camacho no es precisamente el líder político capaz de marcar el rumbo a seguir es las decisiones políticas de gran envergadura. Es, a lo más, un político obediente y dócil ante el poder. Y precisamente por ello llama la atención su declaración sobre el caos que reina en Veracruz. Aquello de que “el que la hace, la paga”, no es más que el seguimiento de una instrucción. Y por ello debe tomarse en cuenta.
Como líder nacional del PRI, César Camacho se mostró preocupado sólo por dos objetivos: el primero, que todo el mundo supiera que tenía el grado de doctor en Derecho, y el segundo que estaba dedicado a “construir el PRI de Peña Nieto”.
Con semejante discurso como presidente del PRI, partido en el poder y con muchas responsabilidades derivadas de ello, Camacho demostró que su papel no va más allá de la obediencia total. Incapaz de crear por sí mismo, se dedica a obedecer.
De esta manera, el caso veracruzano se convierte en una señal entre los políticos en el poder.
Todo mundo sabe que el gobierno de Javier Duarte en Veracruz es un verdadero desastre, lo mismo en el terreno económico que en el político.
La Auditoría Superior de la Federación ha señalado al gobierno de Veracruz como uno de los más desaseados en el país. La crisis que habrá de heredar al próximo gobierno, es enorme. Y podría ser aún más seria.
Ante el desorden creado, Manlio Fabio Beltrones, líder del PRI, lanzó aquello de que todos los gobernadores tendrían que rendir cuentas. Pero las respuestas desde diferentes trincheras priistas, mostraron que más que defender a Duarte, lo que se buscaba era no permitir que Beltrones se posicionara como un verdadero dirigente político.
La debilidad de Duarte daña al partido. Obligó al candidato al gobierno estatal. Héctor Yúnes, a prometer justicia frente a los atropellos del gobierno actual. Pero las cosas no cambiaron. Y entonces, apareció el coordinador de los diputados priistas. Y con ello, la interrogante sobre ¿quién o quiénes entienden que el problema en Veracruz es precisamente, Duarte?
Para entender mejor la situación, habrá que recordar que desde hace un buen tiempo, las señales de alarma en Veracruz se encendieron en todos os tableros. Todo lo que es justicia, estaba en entredicho. El crecimiento de la violencia y el problema de los periodistas asesinados, rebasó con gran facilidad al gobierno local.
Y fue Miguel Angel Osorio, titular de Gobernación, quien dio el apoyo político al gobernador cuando, en una visita a la entidad, convirtió al mandatario en “ejemplo” del cumplimiento de la estrategia de seguridad.
La Secretaría de Hacienda no detuvo los problemas económicos y parece haberse enterado de la problemática sólo por las señales de la Auditoría Superior de la Federación.
Debe recordarse que Javier Duarte fue el primer gobernador que de manera abierta, se colocó a favor de la candidatura de Enrique Peña Nito y que además demandó a Manlio Fabio Beltrones, entonces senador y aspirante también a la nominación priista, que se retirara de la contienda ya que EPN “sería el mejor presidente en la historia de México”.
Ahora, uno de los cuadros cercanos al poder, mexiquense también, habla como coordinador de la bancada priista representativa del “PRI de Peña Nieto”, para señalar que el la hace, la paga”.
Esto por supuesto, puede ser sólo un instrumento de tipo electoral para evitar que las oposiciones sean las que desarrollen la campaña en base a la corrupción e incapacidad de Duarte.
Pero es obvio que aun así, esto es un mensaje para el aun gobernador. Si las elecciones se ganan, puede ser que se le tienda un puente de escape. Pero si pierde, no habrá manera de salvarlo de la hoguera que la oposición montará en su contra.
Utilizar a un político de nivel tan pobre como César Camacho es importante. No es la gran figura, pero es un empleado obediente. Y por ello se le seleccionó. El mensaje está entregado.

