norberto-de-aquino4Por Norberto DE AQUINO

 

Atrapado por la realidad y sin poder dar cumplimiento a las muchas promesas hechas, el gobierno de Enrique Peña Nieto no encuentra la salida a su crisis y se enreda más en las contradicciones.

Así, los discursos en favor de los derechos humanos y los que niegan la campaña en contra de los integrantes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, chocan con el anuncio del secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong en el sentido de que la labor de ese grupo, haya o no resultados, acabará en abril próximo.

Del mismo modo, el propio presidente de la República afirma ahora que a pesar de las críticas de las oposiciones, el gobierno mantendrá la entrega de obras. El punto se encuentra en los tiempos electorales y en el que al Primer Mandatario se le olvida que, cuando necesito del apoyo de los partidos minoritarios para sacar adelante las reformas estructurales, paralizó obra y acciones del gobierno, con la entonces flamante cruzada contra el hambre incluida, para contar con los votos suficientes en el Congreso para su proyecto.

Es el mismo gobierno que habla de que la pobreza en México va a la baja, en tanto la CEPAL dice que el problema es serio y se potencializa por los bajos ingresos de las clases más necesitadas.

Es la administración que lanza discursos en favor de los derechos humanos, pero que en el ámbito internacional enfrenta severos cuestionamientos al respeto.

Bastaría con el anuncio de la Secretaría de Gobernación para que el panorama quede totalmente claro.

Primero, no debe olvidarse que el gobierno de Peña Nieto rechazó ya, por “problemas de agenda”, una nueva visita a nuestro país del relator de la ONU sobre la Tortura, Juan Méndez. Es el mismo que a mediados del año pasado enfatizó que en nuestro país, la tortura es una práctica generalizada.

Ahora, se anuncia que en los últimos días de abril, el GIEI terminará su labor. El gobierno se endurece y pese a todo, ya no prorrogará el permiso a los expertos internacionales. Son los expertos que dijeron que la “verdad histórica” del gobierno sobre los sucesos de Iguala en los que 43 normalistas de Ayotzinapa fueron secuestrados y asesinados.

Estos expertos dijeron que la famosa fogata para incinerar los restos en un basurero de Cocula no tuvo lugar y que en la investigación de la PGR existían irregularidades, inconsistencias y/o ausencias. Son los que pidieron siempre y nunca lograron, ver a los soldados del batallón de Iguala que atestiguaron los hechos.

El gobierno dice que quiere resultados, sólo para no aceptar que en Iguala hay mucho más que explicar que lo que se ha dicho hasta ahora. Los dichos del Secretario de Gobernación parece lanzar la responsabilidad sobre el GIEI. Habrá que recordar que ya antes el señor Osorio Chong dijo que si los expertos ya habían que no habían sido incinerados en Cocula, tenían que decir en dónde estaban los cuerpos.

El gobierno ha puesto en claro, con el propio presidente como actor, que puede desempeñarse de diferente manera sobre un mismo tema. Así, en las elecciones en las que se renovaría alrededor de la mitad de los Congresos estatales, aceptó las críticas de la oposición y detuvo obra y programas. La cruzada contra el hambre se paralizó con tal de que las oposiciones no abandonaran el Pacto por México. Ahora sin la necesidad de los votos en el Congreso de esas oposiciones, el gobierno reta y anuncia que no detendrá la entrega de obras. Ahora lo que se quiere es el voto ciudadano. Y los rivales no importan en lo más mínimo-

Así se habla de Iguala y se señala que necesario “superar” el tema. Se viaja a la zona y se establece en el discurso, el interés por aclarar todo, al tiempo que se planea cortar la coadyuvancia con la CIDH a la que, además, se quiere colocar contra la pared mediante una denuncia contra su titular por fraude que además de torpe, muestra el afán por dar por terminado todo el caso Iguala.

El gobierno no fue capaz de resolver su falta de resultados No pudo enfrentar los cuestionamientos internacionales. Y ante ello, ha decidido entrar en el intercambio de golpes en corto, a pesar de que con ello, todo lo que se pone a la vista, es la pobreza política oficial y la disposición a manejar la contradicción como sello de identificación de un gobierno que prometió mucho y se entrampó en la falta de resultados.