Por Norberto DE AQUINO
Como parte de los avisos que se lanzaban para preparar el arribo al poder, Enrique Peña Nieto, ya con la Victoria en las manos, recordaba que un Presidente de la República, no tenía amigos. Esto es, anunciaba un gobernó de capacidades. El paso del tiempo ha establecido que el primer mandatario no sólo se rodeó sólo de amigos y leales, sino que puede defenderlos incluso por sobre la ley.
Así, Alberto Bazbaz no pudo como procurador del Estado de México, resolver el caso Paulette, pero se mantuvo leal a la línea oficial, y ahora es el titular de Inteligencia Financiera de Hacienda. Su sucesor en la PGJED, Alfredo Castillo, aceptó el ridículo de presentar a la niña Paulette en un hueco de una cama en su caso y con ello “cerrar el caso”. Y a partir de ahí premios al por mayor. Y se le aceptó violar la ley en Michoacán y crear el conflicto de Apatzingán, hoy aún sin resolver.
Pero el caso que marca al gobierno peñista y que, guste o no, será la loza que hundirá a la actual administración en el pantano del desprestigio es el del empresario propietario de HIGA, la constructora de las casas de la esposa del presidente y del titular de Hacienda, Luis Videgaray.
Juan Armando Hinojosa es hasta el momento, el mexicano que destaca en el caso de los Panamá Papers, con movimientos singulares por decir lo menos, de cien millones de dólares “en una pequeña parte de su cartera”.
Con ese escándalo a cuestas y sin las explicaciones sobre el origen del dinero y las muchas dudas sobre su pago de impuestos, y para demostrar que no hay, en estos años, nada que se le pueda poner enfrente, una filial de HIGA decidió desacatar una orden de juez, y seguir con la construcción de una carretera que ira de Toluca a Naucalpan.
El problema es mucho más serio si se recuerda que el proyecto fue avalado desde 2066 por el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto y que a inicio de la actual administración federal se firmó la orden ejecutiva para expropiar 138 hectáreas y con ello, dar paso al viejo proyecto.
Los habitantes de la zona, que consideran parte de la tierra expropiada como “tierra sagrada” han peleado los últimos diez años contra el proyecto carretero. Y lograron un amparo definitivo contra la autopista. Pero ello no detuvo a nadie.
Para demostrar su fuerza política. El señor Hinojosa tuvo el apoyo del gobernador Eruviel Avila, para con el uso de la fuerza, desalojar a los habitantes de la zona que trataron de oponerse a la reanudación de las obras. La ley no tiene valor alguno cuando se trata de los amigos del presidente de la República.
Este caso, que se suma a muchos más y a la sospecha creciente de que la protección presidencial al dueño de HIGA va más allá de la simple amistad y reabre el tema de la corrupción que desde el escándalo de la casa blanca acompaña al gobierno federal.
Juan Armando Hinojosa es el mexicano más destacado en el escándalo panameño. Las cantidades de dinero colocadas en paraísos fiscales y consideradas como una “pequeña parte” de su cartera, significan para el presidente Peña Nieto un costo político que debe enfrentarse en el momento en el que ese
capital es poco y se reduce aceleradamente, por más fotos que se tome sonriente, al lado del “Chicharito” Hernández en Alemania.
El problema no es para el señor Hinojosa. Es para el presidente que prometió que en su gobierno la amistad no tendría peso alguno en sus decisiones. El costo es para una administración en la que HIGA ha encontrado mucho más que un refugio y una plataforma para su crecimiento y consolidación. El problema es para un presidente que pierde día con día el respeto y credibilidad de los ciudadanos. Y a la larga, la amistad que le brinda a sus allegados, será parte del balance de su gestión. Y no parece haber forma de que ese balance le resulte favorable.
Peña Nieto decidió ser amigo de sus amigos. Y lo hizo a costa de la promesa que le hizo al país de que ello no sucedería. El presidente defiende a sus amigos, sin importar que con ello ofenda a los ciudadanos. El presidente respalda a sus allegados, y olvida los compromisos hechos en campaña. Deja de lado a la sociedad sin entender que ello simplemente reduce el canal sobre el cual recorrerá el lapso final de su administración.
Sin entender que esa reducción será el inicio del juicio final sobre su gobierno. Y la corrupción que hoy se impone y la amistad que se coloca por sobre la legalidad serán los ejes sobre los que se juicio habrá de cimentarse.

