Por Norberto DE AQUINO
Tal y como se esperaba, el gobierno de Enrique Peña Nieto optó por la confrontación. Y las explicaciones de Tomás Zerón en torno al video que dio pie a la posibilidad de la siembra de pruebas en el basurero de Cocula son la prueba de que, más que otra cosa, lo que se quiere es el enfrentamiento con el GIEI y su informe.
El gobierno mexicano no acaba de entender que su problema de fondo no es otra cosa que su incapacidad para informar y el enorme déficit que enfrenta en el terreno de la credibilidad.
Así, el que el director de la Agencia de Investigación Criminal presente un video con fechas y horas diferentes a las registradas en el video dado a conocer por los expertos de la CIDH no resuelve nada. Y ese es el reto de las autoridades mexicanas.
Hay dudas planteadas. Y argumentos presentados por las dos partes. Pero en el caso del señor Zerón trabaja en contra el hecho, guste o no, de que la PGR ha sido, en el mejor de los casos, torpe para la comunicación en el caso Iguala.
El video de los expertos tiene a los forenses argentinos en escena. Aparecen las bolsas que serían “encontradas” un día más tarde, una de ellas con los restos del único normalista identificado hasta el momento y que han servido para construir la “verdad histórica”.
Las autoridades mexicanas intentan, como ha sido la norma en esta tragedia, explicar algunos puntos de las críticas, para dejar otras en el aire.
No hay, se reconozca o no, una respuesta clara ni general de los hechos. La idea de la actuación concertada de policías de tres municipios, además de la policía federal y las muchas dudas sobre el accionar de los soldados del batallón destacado en Iguala.
Del mismo modo, las respuestas sobre el famoso quinto camión o la presencia del personaje que se conocen como el “caminante” y del que nadie ha explicado nada.
Así, la presencia de Tomás Zerón se convierte en una actuación destinada no a resolver las dudas, sino a proteger su imagen. Y la del grupo político al que pertenece, dentro de la dura batalla que a todas luces se libra por el control de la PGR con la idea de la Fiscalía Anticorrupción que se tiene en agenda como parte de los proyectos del gobierno para enfrentar las debilidades del sistema de impartición de justicia.
Tener un video con “diferencias” al del GIEI no aclara las razones por las cuales no se había hecho pública esa grabación. Dicho de otra manera, se puede deducir que el video no se conocería, o los videos no se conocerían, si los expertos de la CIDH no hubieran presentado el domingo pasado el que se les hizo llegar.
Del mismo modo, habría que tener una aclaración sobre el hecho de que la visita al basurero no estuviera clara en los registros del expediente.
Las dudas no se aclaran. Los que se presenta es el intento por colocar a los expertos en el terreno de la falsedad. Justo en el momento en el que en todo el mundo, autoridades y defensores de derechos
humanos, felicitan al GIEI por su labor y recomiendan al gobierno mexicano seguir las recomendaciones presentadas por el grupo en su informe final.
La realidad es que, aquello de que las autoridades mexicanas han hecho todo lo posible por no avanzar en la solución del caso se mantiene. Y queda claro que lo que se busca es rechazar las críticas y negar las acusaciones.
Pero si un video no es prueba de culpabilidad, tampoco lo puede ser de inocencia.
Y le guste o a las autoridades de México, las dudas se mantienen. Y con videos propios la defensa simplemente se complica.
Después de todo, en México sabemos que se pueden realizar “montajes” de todo tipo para “demostrar” cualquier cosa. Y ahora, ante dos video sobre un mismo tema, que cada quien escoja el que más le guste.
Y es podría ser precisamente, la estrategia oficial. Más que aclarar, crear confusión.

