Por: Tomás Flores Rosales
Para nadie es un secreto que el candidato del PRI a la presidencia de la República para Enrique Peña Nieto es Aurelio Nuño.
Por eso lo mandaron a visitar las escuelas publicas más representativas del país luego de que Manlio Fabio Beltrones evitara que el alfil del presidente se convirtiera en dirigente nacional del PRI, por la sencilla razón de que el actual Secretario de Educación carecía, en ese momento, de militancia, incluso de afiliación al partido en el poder en México.
El presidente quiere experimentar si Aurelio Nuño tiene la capacidad para soportar una campaña electoral que lo posicione en real prospecto a sucederlo, y por tanto quedan al margen otros aspirantes priistas que desean convertirse en presidenciables.
Así de claro es el escenario sucesorio presidencial, y en caso de que Aurelio Nuño no muestre los bonos para aguantar una campaña de esa magnitud, entrarían al relevo otros priistas con más aplomo en el arte de hacer política, pero se antoja difícil que así suceda.
Hasta el momento, al igual que en el partido Movimiento de Regeneración Nacional( Morena ), con Andrés Manuel López Obrador, Aurelio Nuño es el candidato del presidente de la República, mientras que en el PAN tendrán que consolidar el rechazo o la aceptación de Margarita Zavala como su candidata a la presidencia de la República, de lo contrario la ex primera dama del país se colocará como abanderada independiente, en un contexto contundente de lógica política.
Por eso, Eruviel Ávila Villegas, y otros de sus correligionarios priistas, han entendido que mientras no cambie de opinión el presidente de la República, sus posibilidades de alcanzar la candidatura presidencial son prácticamente nulas, por lo que al ex alcalde de Ecatepec no le queda más remedio que el estar observando de lejos la sucesión presidencial en manos del primer mandatario del país, como se estila en el régimen priista del cual forma parte.
Y por tanto Eruviel Ávila tendrá que concentrarse con mayor denuedo en el proceso comicial del Estado de México, entidad que gobierna y cuyo candidato que podrá sucederlo es solo uno, ni siquiera es mujer, se trata de Luis Videgaray Caso.
Eso lo sabe Eruviel y, la verdad, el actual Secretario de Hacienda no está en condiciones para rechazar la candidatura mexiquense que le ofrece el presidente de la República, ni siquiera podría heredar ese ofrecimiento a favor de otro prospecto, al valorar, en Los Pinos, que Videgaray no logró el puntaje político suficiente para pelear la candidatura presidencial.
Obviamente podrían suceder otras cosas, pues en política nada está escrito con tinta, todo se anota con lápiz, a decir de las nuevas expresiones coloquiales dentro del priismo mexiquense, pero el gobernador, Eruviel Ávila Villegas, seguramente ya entendió los mensajes que se la han enviado desde el lugar en donde se toman las decisiones del priísmo mexiquense.
Por eso el ex alcalde de Ecatepec toma las cosas con calma y resignación, pues conoce y reconoce las reglas no escritas que se anidan en las estructuras más empoderadas de su partido político, y por tanto no habrá sobresaltos en la sucesión del gobierno priista del Estado de México al no observarse indisciplinas y, lo más importante, al no haber oposición real en la tierra del presidente de México. Todo es terciopelo.
SINTESIS POLITICA
Calculador, mañoso, tramposo, mentiroso, inteligente y sutil un conocido actor político mexiquense espera y desea que se descomponga el terciopelo de la sucesión estatal para entrar en acción y garantizar a su partido, el PRI, continuar en el poder gubernamental, incluso, si es posible, hasta llegar a los 100 años. Ya casi llegan a 90 sin que haya fuerza real que los pueda sacar del frío edificio de Lerdo Poniente 300 en Toluca.

