norberto-de-aquino4Por Norberto DE AQUINO

 

Miguel Mancera ha puesto las cosas en claro. En la ciudad de México no hay cárteles de la droga operando. Hay apenas, violaciones, estupro, asaltos, trata y lavado de dinero. Pero nada de cárteles.

Ese anuncio, que devolvió el alma al cuerpo de los capitalinos, fue, como siempre, presentado como un logro enorme de la administración citadina. Y claro está, lo más alejado posible de los reflectores, para que los habitantes de la gran ciudad no se enteraran de lo bien que viven gracias al gobierno mancerista.

El gobierno de la ciudad se mantiene en la línea de la inexistencia de los cárteles de la droga en la capital del país. Así, sin más y con sólo discursos, se rechaza la violencia en la ciudad. Y al mismo tiempo, delitos como el estupro, la violación o el lavado de dinero quedan convertidos en algo “secundario” que no puede ser considerado como algo digno de ser combatido.

Tener fuera de la ciudad es el gran logro del gobierno. En tanto en el país la violencia sacude a gobiernos e instituciones de seguridad, en la ciudad de México todo está bajo control y se cuenta con un gobierno que ha sabido mantener a la urbe fuera del alcance de los delincuentes más peligrosos.

Pero no se requiere de mucho para entender que os dichos del señor Mancera se encuentran por decir lo menos, totalmente fuera de la realidad.

Colgados, decapitados, ejecutados y desaparecidos son nota constante en los medios de comunicación. Y esos hechos son producto de la lucha entre delincuentes. La existencia de antros en los que se expende droga o “tienditas” que atienden a toda hora a su clientela es algo sabido. Y del mismo modo, todo mundo entiende que esos “comercios” son abastecidos de alguna manera y que le guste o no al señor Mancera, eso se llama tráfico de drogas. Y ese tráfico es controlado por uno o varios cárteles

Así, el señor Mancera intenta que se crea algo que no existe Tal vez podría hablar de niveles de violencia inferiores a los que se registran en el resto del país. Pero nada más. Y ello en el supuesto de que la violencia pueda ser aceptada sólo porque es menor que en otras partes, lo cual por supuesto es imposible.

Del mismo modo, en realidad ¿es aceptable el dicho de que en la ciudad de México hay trata, pero no cárteles de la droga?

Querer creer o que se crea que la trata de blancas no es parte de la delincuencia organizada no sólo es infantil, sino ofensivo para los ciudadanos. Y en el supuesto de que esa postura pudiera tener algo de aceptación ¿no es suficiente el dato proporcionado por el propio jefe del gobierno capitalino como para preguntarle las razones por las cuales no hay cambios en las instituciones encargadas de evitar la trata y que evidentemente han fracasado?

Otro tanto sucede con le tema del estupro. O del asalto. Sería interesante conocer la forma de pensar de un gobierno que considera que tal o cual delito es “aceptable” siempre que mantenga niveles por debajo de las entidades en las que la violencia es casi generalizada.

La verdad es que el señor Mancera se encuentra en campaña. Quiere recuperar el terreno perdido ante la crisis ambiental. Y su idea de que la nueva constitución capitalina le daría la plataforma ansiada para aspirar al 2018 no ha crecido ni crecerá, lo suficiente.

Así, sale a vender lo “mejor que estamos” comparados con otros estados, pero sin señalar lo mal que nos encontramos de acuerdo al sentir de los capitalinos.

Mancera desarrolla su estrategia protegido por las muy serias crisis del gobierno de Enrique Peña Nieto, pero sin entender que le guste o no, y se lo digan o no sus asesores, en la capital de la República el bienestar social se ha deteriorado y mucho y aceleradamente, que la seguridad simplemente existe sólo en los discursos y que los servicios no responde de manera alguna, a las necesidades de los habitantes de la urbe.

Y esos son los datos que dan fuerza a un gobierno y no el tratar de tapar la realidad con discursos. Después de todo, si en la ciudad existen problemas como trata, violaciones, estupro, lavado de dinero y asalto, ¿las autoridades esperan que demos gracias por no tener la presencia de cárteles de la droga?