Por Norberto DE AQUINO
Para nadie es un secreto el entender que al paso de los años, el gobierno de Enrique Peña Nieto ha perdido mucho de las alianzas que le permitieron alcanzar el poder. Pero el evidente deterioro de la relación con el clero católico podría haber alcanzado un nivel totalmente inesperado.
Es obvio que la relación se había enfriado mucho. Y que los esfuerzos por remediar esa situación no habían llegado a las metas anheladas. Pero pudiera ser que en estos momentos al menos, aquellos que dentro de las filas del clero católico piensan que la relación con el gobierno federal no es lo que tendría que ser, tengan el control de esas relaciones.
Y con ello, la tensión ha crecido.
Tiene que recordarse que la iglesia católica ha escalado en la estructura del poder de manera abierta a partir del gobierno de Carlos Salinas que, con las reformas constitucionales de caso, elevó a los curas posiciones importantes, de las que disfrutaban, pero de manera no pública.
A partir de ese momento, el protagonismo del clero se convirtió el algo no sólo abierto y regular, sino incluso retador frente al gobierno. La violación de la normatividad a la que supuestamente, deben someterse los curas es se reconozca o no, algo cotidiano. Hablan de todo y sin límites. Y critican en total impunidad, sin que autoridad alguna se interese en poner remedio.
En este marco, el editorial de Desde la Fe, el órgano oficial del clero mexicano, del domingo pasado resulta ser importante. No es sólo la forma en que se deja de lado todo lo que es la normatividad, sino que de manera abierta, clara y sin rubor alguno, se enfrenta con el gobierno federal.
El citado editorial habla de la corrupción. Y sin mirarse en el espejo, el clero católico señala al gobierno como el problema a vencer en todo lo que es el problema más serio para el gobierno, después de los derechos humanos y la inseguridad.
Los curas dicen que las medidas anticorrupción han sido una larga serie de experimentos políticos que han terminado siempre, en el fracaso y que además consumieron grandes sumas de dinero.
Señalan que la primera parte del actual sexenio se perdió en laberintos de palabras que terminaron con la parálisis de las decisiones y la congeladora para las demandas de la sociedad.
Fueron todavía más allá y señalan que la función Pública fue disminuida en el inicio del gobierno para más adelante ser rehabilitada, colocar ahí a un empleado del presidente ante el problema de la corrupción de la casa Blanca. Y que ese funcionario concluyó su investigación de manera predecible, con un “nadie es culpable”, digno de quien es juez y parte.
Con todo ello como antecedente, el clero católico va contra la posición de partidos, especialmente el PRI, ante el rechazo a la iniciativa social de 3de3 y anuncia que la Iglesia tomará parte en esa lucha a favor de los ciudadanos.
Así, sin problema alguno, la iglesia deja ver que sus relaciones con la administración de Enrique Peña Nieto no se encuentran en el mejor de sus momentos.
Además, pone en claro que los problemas de corrupción han sido el punto de tropiezo para el gobierno peñista y que a pesar de ello, no hay voluntad para buscar soluciones de fondo.
En buen romance, el gobierno suma un retroceso más en sus alianzas.
Ya había chocado con buena parte de los empresarios. La reforma fiscal no fue bien recibida por el sector adinerado. Y ante la negativa a escuchar sus argumentos, los empresarios sintieron que sus relaciones con el gobierno no habían servido para mantener vigentes las alianzas firmadas para que el PRI regresara al poder.
Ahora es el turno de la iglesia católica. La crítica directa y la mención de la corrupción en el asunto de la casa Blanca, no admite muchas dudas. Los curas están molestos.
Las posibles razones son muchas. Y muchos eventos pueden tener diversas interpretaciones. Pero lo que sí es claro es que hay un distanciamiento.
Y ello implica que los interlocutores del gobierno han fracasado en su misión. Y que el equipo de Enrique Peña Nieto no ha interpretado de manera adecuada las señales enviadas desde el clero.
Pero la del domingo pasado no sólo es clara y contundente. Tiene un gran parecido con las amenazas Con todo lo que ello puede significar.

