norberto-de-aquino4Por Norberto DE AQUINO

 

Sin lugar a dudas, la realidad es el enemigo más importante del gobierno de Enrique Peña Nieto. No hay momento en el que, terca y contundente, la realidad no aparezca para derribar planes, decisiones y anuncios.

Hace apenas unos días, el gobierno anunció, con bombo y platillo, que el FMI había elevado en 21 mil millones de dólares, la línea de crédito disponible para México. El gobierno, con el presidente a la cabeza, presentó el hecho, como la gran demostración de la confianza que se tenía en el país y como la prueba irrefutable, de la solidez de nuestra economía.

Por supuesto, siempre se dejó de lado que esa línea de crédito la contrató el gobierno anterior, que tiene un costo aun cuando no se utilice y que, guste o no, ello fue blanco de duras críticas del priismo entonces en la oposición.

Pero el gobierno quería presentar el acuerdo como una conquista. Todo marchaba bien. Y por eso se decidía ampliar el crédito.

La realidad, sin embargo, apareció de nueva cuenta. Y lo hizo como ha sido costumbre en esta administración, para poner las cosas en su lugar.

La calificadora Moody´s Analytics tocó el tema. Y lo hizo para explicar a sus clientes, que ni son pocos ni carecen de importancia, que la ampliación del crédito a México podría tener explicaciones mucho más complejas que las presentadas por el gobierno peñista.

Según la calificadora, una que ha tenido a México bajo la lupa y en momentos ha bajado su calificación a diferentes empresas, la situación no es difícil de explicar.

La ampliación del crédito se solicitó como el reconocimiento de que el país no tiene fuerza suficiente para hacer frente a la volatilidad internacional y que la economía no es tan sólida como se ha dicho.

La firma recuerda que se use o no, el crédito o la disponibilidad del mismo, tiene un costo que se tiene que pagar con toda puntualidad. Así, ¿para que gastar si la firmeza y confianza están a la vista?

Moody´s dice que la decisión oficial puede responder a que se sabe que no se puede hacer frente a una ataque especulativo o a una abrupta salida de capitales.

Del mismo modo, recuerda que la economía mexicana registra vulnerabilidad por el desajuste fiscal que no se ha resuelto, al creciente endeudamiento, a la depreciación del peso y a los riesgos que enfrentan los posibles inversionistas.

De esta manera, tenemos una versión doble y confrontada sobre un mismo hecho. El optimismo oficial que dice que estamos tan bien y la economía tan sólida, que el FMI elevó nuestra línea de crédito disponible. Hasta los 88 mil millones de dólares. Nada se dice del costo que ello representa para el país, se use o no el crédito.

Del otro lado, aparece una de las calificadoras más importantes en el mundo y dice que no todo en esto es color de rosa. México no podría hacer frente a un ataque especulativo. O a una salida inesperada de capitales. Debe recordarse en este punto que esa salida de capitales, ya se ha iniciado, si bien no ha sido de manera abrupta, pero sí es importante.

Del mismo modo, es claro que la vulnerabilidad está a la vista. El peso pierde terreno y no hay manera de evitarlo. Y ello tiene raíces obvias en lo interno.

Si el gobierno tiene razón, tendría que explicar las razones por las que una calificadora como Moody´s lanza un ataque de esta naturaleza. Y si la calificadora es la que tiene razón, más que explicaciones que se tendrían que presentar, lo que urge son decisiones.

Después de todo, las promesas en economía hechas en campaña no se cumplirán, por lo que habría que saber los motivos por los cuales se cambia el discurso, se choca con la realidad, pero se mantiene el proyecto.

La pobreza crece, el desempleo aumenta y la debilidad se mantiene. La realidad dice que el proyecto no funciona. Por más discursos y optimismo oficial que se presente ante la ciudadanía.