norberto-de-aquino4Por Norberto DE AQUINO

 

Es obvio señalar a Enrique Peña Nieto y a Manlio Fabio Beltrones como responsables del fracaso electoral sufrido por el PRI el domingo pasado. También es obvio que varios gobernadores como César y Javier Duarte, tienen mucho que explicar en todo esto. Pero en las líneas de batalla hay otros que intentas escabullir el bulto, a sabiendas de que tienen mucho que ver con el desastre sufrido en las urnas.

La catástrofe electoral es absoluta. La derrota no sólo es inesperada, sino de tal magnitud que ha dejado al gobierno federal en plena bancarrota política, con los tiempos hacia el futuro totalmente comprimidos y con las banderas que demanda la sociedad, en manos de la oposición.

Pero si el PRI y el presidente de la República son los grandes comandantes vencidos, hay muchos con mando que simplemente, no cumplieron con sus responsabilidades ni con las promesas hechas.

De esta manera, tendríamos que entender que uno de los grandes motores del voto del domingo pasado fue el tema de la corrupción. Y aquí tendríamos que preguntar qué papel jugó en este caso en nada brillante titular de la Función Pública, Virgilio Andrade.

Este funcionario no sólo fue el encargado de “resolver” el litigio sobre las casas de EPN y de Luis Videgaray, sino que se confesó incapaz de atrapar a los “peces gordos” de la corrupción en el sector público, con lo que ofendió a toda la sociedad.

Además, este político que se dio el lujo de impulsar un código de ética para los funcionarios públicos, tiene un conflicto legal que deberá crecer mucho más, con una señora que fue su pareja sentimental, con la que tuvo un niño, a la que le consiguió plazas en base a sus relaciones con el poder y a la que ahora rechaza y busca acallar.

¿Influye esto en el “mal humor” social? Por supuesto. Ahí están los votos para demostrarlo.

Otro tema que destacadamente participó en el ánimo de los votantes fue el de la inseguridad.

Y aquí el fracaso es por supuesto, del secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong, quien tiene bajo su tutela toda lo que es el ramo de la seguridad.

Es más que sencillo entender que la inseguridad en el país se ha extendido de manera firme. Los planes de seguridad no han dado resultado alguno. Los cárteles de la droga controlan buena parte del país. Y las cifras que maneja el gobierno con las que se quiere hacer creer que todo marcha bien, carecen de credibilidad.

La responsabilidad de Gobernación en el fracaso electoral del PRI el domingo pasado es clara. Y por supuesto, muy destacada. Si el avance en el combate a la delincuencia organizada tuviera resultados, los votos hubieran dicho otra cosa.

Del mismo modo, es claro que el panorama económico ayudó y mucho a elevar el citado “mal humor” social. El crecimiento del país no apareció nunca. El gobierno rompió alianzas con grupos empresariales e impuso reformas que para nada funcionaron. Prometió bajas en tarifas y gasolinas. Habló de empleo y

salario. Y en estos momentos lo que se hace es anunciar un nuevo recorte en el presupuesto, lo que a querer o no, habla de problemas económicos para los ciudadanos.

La política económica, esa que dijeron pondría en funcionamiento todos los motores del sector para salir del “mediocre” crecimiento en el que el PAN había metido al país, simplemente no cumplió con sus promesas. Y los votos del domingo lo demuestran

De esta manera, en Tanto el PAN tiene a Ricardo Anaya, Margarita Zavala y a Rafael Moreno Valle como posibles candidato para el 2018, el PRI perdió como aspirantes a Manlio Fabio Beltrones, a Miguel Angel Osorio Chong y a Luis Videgaray. ¿Alguien puede con seriedad, imaginarlos como candidatos a la Presidencia de la República?

El resultado electoral le deja al PRI una plataforma debilitada, con un Aurelio Nuño que no sólo no crece, sino que mantiene una política de dureza extrema que ante la derrota parecería destinada al fracaso. ¿Alguien puede imaginar al señor Nuño como candidato? ¿Con seriedad?

Queda José Antonio Meade, que no crece por más esfuerzos que se realizan para apoyarlo. Y el resto que, ante lo visto el domingo, poco tendrían que hacer para competir con el “mal humor” de la sociedad, producto de la corrupción, la inseguridad y el fracaso económico.

Beltrones y EPN son responsables del desastre electoral. Pero lejos están de ser los únicos