norberto-de-aquino4Por Norberto DE AQUINO

 

El gobierno de Enrique Peña Nieto se ha empeñado, una y otra vez, en demostrar que no entiende que no entiende. Pero en pocas ocasiones ello ha quedado tan claro como en la crisis política que enfrenta la administración peñista en estos momentos.

El gobierno mexicano es de manera regular, blanco de las críticas de os observadores internacionales. Derechos Humanos, corrupción, violencia e inseguridad son temas que una y otra vez, convierten a México en motivo de largos y crueles análisis, los cuales, por supuesto, no son entendidos en el gobierno.

La economía nacional pasó de ser motivo de elogios y aplausos, para convertirse en un fantasma en retirada, sin cumplir sus promesas y con medidas que “demuestran la solidez” de las finanzas nacionales, pero que no son otra cosa que pasos obligados ante la devaluación y la falta de producción interna. Empleo y salario en picada, y discursos al alza.

La seguridad pierde todas las batallas. Muertos, balaceras, secuestros, choques armadas y cientos de muertos más a la ya de por si aterradora cifra de bajas que registra el país. Pero nada que altere el optimismo oficial. Nuevas estrategias, nuevos discursos y mismos resultados. Los mexicanos somos rehenes de la incapacidad para combatir el crimen organizado o no, sin olvidar que quienes hoy son derrotados son los mismos que aseguraron que ellos sí sabían como hacerlo.

La corrupción desborda todos los niveles y convierte al país en el hazmerreir de todo el mundo. El Senado de la República capitaneado por el siempre acomodaticio Emilio Gamboa, destroza no sin burla de por medio, los intentos ciudadanos por poner trabas a la corrupción oficial. Y sin rubor alguno, elimina toda legitimidad al Congreso. La transparencia no es algo que se encuentre entre los afanes del gobierno de Enrique Peña Nieto.

A todo ello, habrá que añadir que el relator especial de la ONU para Ejecuciones Extrajudiciales, Christof Heyns, en un informe dirigido al Comité de Derechos Humanos del organismo internacional, dice que las medidas que ha tomado el gobierno mexicano para proteger el respeto a la población y su derecho a la vida son insuficientes.

Al mismo tiempo, la canadiense Universidad de Toronto destaca que México enfrenta al fracaso en la investigación y castigo de los responsables de crímenes violentos y ante la gravedad de las violaciones de derechos humanos, pidió al gobierno de Canadá que retire a México de la lista de países seguros.

Todos estos puntos de alguna manera, pintan la problemática del gobierno peñista. Debe añadirse, gracias a las torpezas de Aurelio Nuño y de Miguel Angel Osorio, la nueva crisis política desatada en Oaxaca con el conflicto magisterial.

La crisis que, se acepte o no, fue factor clave en las elecciones del pasado día 5 del presente.

La catástrofe electoral llegó y tomó por sorpresa al gobierno que, arrinconado anunció que se analizaría lo sucedido, como si el mensaje de los ciudadanos no hubiera sido lo suficientemente claro.

Ahora, con los muertos en Oaxaca, con la burla a la sociedad y la venganza contra los empresarios por la 3de3 en la mano y con la incapacidad de Aurelio Nuño y de Miguel Angel Osorio a la vista y con el fracaso de Luis Videgaray y de Virgilio Andrade totalmente expuesto, el gobierno inicia su “ajuste”.

Y lo hace en el PRI. Esto es, cambia dirigente de su partido sin entender que los votos del día 5 fueron contra el gobierno. Y contra los candidatos impuestos al PRI desde el gobierno y no necesariamente contra un partido. El peso del gobierno fue claro. Pero no entienden que no entienden.

El presidente Peña tiene uno de los niveles más bajos de aceptación de los tiempos modernos. Pero el culpable es el PRI. La economía retrocede en todos los frentes y la debilidad del peso es dramática. Pero el culpable es el PRI. La corrupción fluye en todos los niveles. El presidente queda involucrado en el problema. Los gobernadores también. Pero el culpable es el PRI. Virgilio Andrade ya ni siquiera pasa como chiste. Pero el culpable es el PRI. La inseguridad no sólo no cede, sino que aumenta, pero el culpable es el PRI. La burla total. Y el desprecio absoluto a los priistas.

A demostración clara y contundente de que el gobierno no entiende que no entiende.