norberto-de-aquino4Por Norberto DE AQUINO

 

Con el tono lleno de energía y con la intención de que se note que su partido aún tiene principios y convicción social, la presidenta interina del PRI viajó a Veracruz para, sin titubeos, deslindarse del aún gobernador Javier Duarte, y de sus afanes por alcanzar un blindaje que le proteja de cualquier investigación sobre su administración.

Y por supuesto, todo mundo ve con simpatía lo hecho por el PRI. Pero todo mundo entiende igualmente, que la señora Monroy ha hecho su movimiento político, tarde y de manera por demás torpe.

La dirigente priista ha buscado recuperar algo de imagen para su partido y, por supuesto, colocar sus piezas con miras a la lucha interna en su partido para, el año próximo alcanzar la candidatura al gobierno de su natal Estado de México.

Esto es, el colocar, en el discurso al menos, al PRI al lado de los ciudadanos en Veracruz no responde a la realidad. Y menos querer que se crea que su partido está pendiente de los reclamos de los mexicanos.

Vale la pena recordar que en la pasada campaña electoral, Manlio Fabio Beltrones, entonces dirigente partidista, buscó que se iniciara un juicio político que obligara a Javier Duarte a retirarse de cargo de gobernador. Y la voz del líder partidista se perdió en el vacío político que desde el gobierno se le hizo. Y las elecciones se perdieron.

El candidato del PAN al gobierno, el triunfador ahora Miguel Angel Yunes montó su campaña bajo una sola promesa: meter a la cárcel a Duarte, con el argumento de la corrupción. Y el PRI salvo Beltrones nada dijo. Y en la Cámara de Diputados detuvo varios intentos por llevar al mandatario veracruzano a juicio político. Y la señora Monroy que hoy tanto grita en favor de la ética, fue una de las que voto en apoyo l gobernador veracruzano.

Es claro que la señora Monroy ha iniciado su campaña para alcanzar la candidatura priista en el Edomex. Y que el escándalo veracruzano le viene muy bien a sus intereses particulares y de grupo.

Como prima del presidente Enrique Peña Nieto tenía que encontrar una bandera que le permitiera parecer “independiente” y el tema de la corrupción le parece bueno.

Pero el discurso sobre Veracruz se queda corto. La presidenta del PRI destaca que una cosa es lo legal y otra, muy diferente lo ético.

Y todos estamos de acuerdo. Pero entonces, ¿debido a qué el PRI no cuestiona el caso de las casas Blanca, de la señora Rivera esposa del presidente, y de Malinalco, de Luis Videgaray?

La investigación que Virgilio Andrade llevó a la práctica desde la Secretaría de la Función Pública, determinó que no existía conflicto de intereses. Pero desde la óptica del PRI de la señora Monroy, la ética tiene tanta importancia como lo legal. ¿Habrá pronunciamientos del PRI sobe esos casos?

Del mismo modo, cuando hace un año se realizó la ejecución masiva en Tlatlaya, el gobernador del Estado, Eruviel Avila, mintió a los mexicanos al destacar que los hechos habían sido resultado de un

enfrentamiento con delincuentes. Y felicitó al ejército por su labor. ¿La señora Monroy, como líder del PRI hará algún pronunciamiento en torno a la ética en este caso al que se le ha dado un carpetazo legal?

La dirigente del PRI está desesperada por colocarse como fuerte aspirante al gobierno mexiquense. Y decidió que deslindarse de la corrupción de un gobernador ya inservible, sería una buena idea. Y ya entrada en gastos, se lanzó en defensa de la ética. Después de todo, en la cámara de Diputados había impulsado un código de ética para los políticos. Algo perdido en la demagogia, pero que servía de bandera.

Pero al hablar de ética en el caso de un gobernador que busca protección ante sus muchas trapacerías, abrió la puerta para que los temas de corrupción señalados en el gobierno federal revivieran.

Y también, claro está, para que la ética que tanto se eludió en el caso de las citadas casas y de la actuación de las fuerzas del orden, pasara a ocupar un sitio especial.

Y cuando se vez que no es para tanto y que la corrupción se combatirá sólo en ciertos casos y con ciertos personajes o que la ética se aplicará sólo para señalar a unos cuantos, entonces quedará totalmente claro que la señora Monroy quiere ser candidata.

Y que está dispuesta s todo para lograrlo. Incluso a intentar una nueva burla sobre los ciudadanos.