norberto-de-aquino4Por Norberto DE AQUINO

 

El clero católico ha reiniciado su ofensiva en contra del gobierno de Enrique Peña Nieto. Y ahora lo ha hecho buscado los tobillos de Poder Judicial y los de uno de los señalados como posible candidato del priismo a la Presidencia de la República.

En un editorial en el órgano oficial de la Arquidiócesis, “Desde la Fe”, el clero católico ha lanzado una crítica feroz contra el gobierno. Hace notar los fracasos económicos, sociales y de seguridad, para resaltar que las grandes promesas hechas por el gobierno se han transformado en “el año del calvario” para los mexicanos.

La Iglesia católica dice que se prometieron grandes cambios y poner en movimiento al país. Dice que el gobierno utilizó la mayoría parlamentaria y acuerdos tácitos con la oposición para imponer reformas que hoy “hacen agua”. La realidad “es distinta y apabullante” y lo demuestran los millones de pobres.

El enojo de los curas es obvio. Y la dureza de su crítica pone de manifiesto que los intentos por lograr un acuerdo con el gobierno no han tenido avance alguno.

Este no es el primer ataque del clero católico. Hace poco más de un mes, apareció una crítica en el mismo “Desde la Fe” contra la situación económica en el país. Y nadie acusó recibo. Apareció una segunda demostración de malestar en la que se anunciaba que, ante la posición del gobierno y los priistas, el clero se colocaría al lado del pueblo en el tema de la corrupción y la lucha por la ley conocida como 3de3.

Nada avanzó.

Apareció entonces la causa del disgusto de la Iglesia católica la iniciativa en favor de los matrimonios igualitarios. Y el gobierno decidió mantener su proyecto. Y envió la propuesta al Congreso. La furia de los sacerdotes aumento. Y tomaron partido en las elecciones de junio pasado. Y no tuvieron límite. El PRI quería los votos de los jóvenes y de algunas minorías y calculó que colocarse al lado de las parejas gay le atraería apoyo en las urnas. El clero quería evitar que el proyecto llegara a sus últimas consecuencias.

Y la batalla se realizó con toda fuera. Y el gobierno perdió las elecciones. Y la popularidad del presidente Enrique Peña Nieto no mejoró.

Pero el proyecto está en el ánimo de los curas. Quieren una marcha atrás. Con todo. Y para demostrarlo ahora se lanzaron en contra de los integrantes de la Suprema Corte a los que ataque sin piedad por sus ganancias, sus lujos y su falta de sensibilidad y por su voluntad para quebrar el estado de derecho. Y claro está, colocan el apoyo de la Corte a los matrimonios igualitarios como punto de su crítica.

Al mismo tiempo, los sacerdotes hablan de la pobreza y del crecimiento del problema en este sexenio. Y dejan ver como José Antonio Meade manipula el problema con afanes políticos cuando rechaza los señalamientos de organismos internacionales sobre la pobreza en nuestro país. Y Meade es señalado como un posible candidato a la Presidencia de la República.

Del mismo modo, se refieren a la reforma educativa que “ha creado inestabilidad social”, cuestionan la retórica populista con la que se defienden las acciones de gobierno. Se trata de “grandilocuentes justificaciones”.

El gobierno no ha logado cerrar un frente de batalla política que se acepte o no, puede provocarle serios tropiezos, especialmente cuando estamos a las puertas del Informe presidencial y después, del envío al Congreso del presupuesto para el año próximo, el cual todos sabemos, será uno lleno de nuevos recortes y gran austeridad para el pueblo. Y cuando los curas dicen que deben terminarse los lujos de los funcionarios, saben a lo que se refiere.

La batalla se mantiene. Y la presión del clero, hasta hace poco aliada del gobierno, no es algo menor. Es más, es una señal de que algo en el equipo presidencial se ha descompuesto y mucho.

La Iglesia tiene un peso político. Quizá no tan grande como ellos suponen. Pero por pequeño que sea, no es algo que un gobierno en picada como el actual, puede perder así como así.