norberto-de-aquino4Por Norberto DE AQUINO

 

Después de un largo batallar y de complejas batallas, la CNTE logró colocar al gobierno justo en donde lo quería: al lado de los empresarios y sujeto a las presiones del capital. La versión simple y silvestre de la lucha de clases, con todos los riesgos que ello implica.

El desastre político provocado por la inexperiencia y ambición de Aurelio Nuño está a la vista. La reforma educativa de la que siempre fue el gran impulsor, desbarrancó al entonces titular de la SEP, Emilio Chuauyfet, quien cedió su cargo al citado Nuño.

En ese momento, se consolidó la soberbia, la amenaza y el contante golpeteo contra la disidencia magisterial. Se confió en el respaldo social, sin entender que la caída del gobierno en la aceptación social hacía inaceptable esa actitud.

La dureza en las acciones y los discursos de la autoridad educativa llevó a la CNTE a un planteamiento estratégico que en el gobierno o no se entendió o simplemente se despreció. Y no sólo no se aceptaron los puntos de vista y críticas de los maestros a la reforma, sino que se procedió a endurecer las posiciones oficiales y a elevar el grado de las amenazas.

La tensión alcanzó niveles serios. Hasta que el gobierno cambió un poco la postura, seguido de un movimiento similar de los maestros. Unos dejaron de hablar de golpes y los otros dejaron de pedir cabezas. Pero el cambio que llevó a la instilación de mesas de mesas de diálogo, tenía a Aurelio Nuño como el gran derrotado.

Esto llevó a Miguel Angel Osorio, titular de Gobernación, ser el centro de las negociaciones. Y a buscar una salida al enredo creado por Nuño.

Vinieron los discursos disfrazados y s anuncios encontrados. Pero resultaba obvio que la reforma educativa se había entrampado. Pero las pláticas tenían sus trampas. Oficiales y magisteriales. Y en ese estira y afloja, apareció la estrategia de la CNTE; el problema tenía que ser llevado al terreno social y para lograrlo, se tenía que marcar, con toda claridad, las posiciones de cada bando.

Y poco a poco, la CNTE logró avanzar en su proyecto. En buena parte gracias a los indicadores que señalaban que el ´índice de caída de EPN en lo que a la aceptación se refiere, no sólo no se detenía, sino que amenazaba con acelerarse.

Esto significaba que el capital político del gobierno para utilizar la fuerza simplemente no existía. Así, ejercer presión tenía más ventajas que desventajas. Y se tacó no a la sociedad, sino a los intereses privados. Los mismos que desde organismos como Mexicanos Primeros, tenían una buena parte de responsabilidad en el proyecto educativo que había confrontado a maestros con el gobierno.

Lo demás ha sido resultado de la debilidad de un lado y la planeación del otro. Todo lo que Aurelio Nuño fue incapaz de entender, lo tenían my claro los maestros. El tiempo les daría la razón.

La iglesia católica, confrontada abiertamente con el gobierno, se mostró en favor del diálogo, con lo que marcaba su respaldo a los maestros. El EZLN reapareció en e escenario, con respaldo decidido a los

mentores. Grupos sociales no dudaron en dar su apoyo. Y el gobierno quedó empantanado. Nuño había creado la tormenta política perfecta. Y las elecciones del pasado mes de junio, demostraron mucho de ello.

De esta manera, el que Gobernación acepte condiciones, ceda en decisiones ya tomadas y deje abierta la puerta para modificar la reforma, pone en claro que el gobierno inició una batalla sin tener en cuenta la realidad. Sus planes, o al menos los de Aurelio Nuño, funcionaban, pero solo en el escritorio.

Miguel Angel Osorio intenta remediar la situación. Pero sin la posibilidad de la fuerza, lo que tiene que hacer es encontrar en el tiempo, la oportunidad para cerrar el conflicto, sin que la derrota sea total.

Pero del otro lado, los empresarios mostraron ya su postura. Quieren “soluciones”. Y las quieren ya. Han recibido el golpe de manera directa. Saben que su posición ante el tema educativo, poco clara para muchos, pero evidente para quienes conocen el tema, fue un factor decisivo. Y quieren recuperar el terreno perdido.

Y denuncian al presidente, a funcionarios públicos y a gobernadores. Amenazan con dejar de pagar impuesto, algo que tal vez no hagan totalmente, y gritan por acciones de fuerza.

Sin embargo, la realidad dice que la CNTE logró llevar el conflicto al terreno en el que el gobierno tiene menos fuerza y que no es otro que el del respaldo social.