Francisco Garfias
La ausencia de Miguel Ángel Mancera en la singular rueda de prensa ofrecida ayer por cuatro gobernadores que llevan el distintivo PRD era notoria.
El tabasqueño Arturo Núñez; el michoacano Silvano Aureoles; el morelense Graco Ramírez y el aliancista de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, habían convocado a la prensa nacional a los salones del Hotel Marriott de avenida Paseo de la Reforma, para hablar del PRD, pero también de las “amenazas” derivadas del triunfo de Donald Trump en Estados Unidos.
Pero había un mensaje subliminal. El jefe de Gobierno de la Ciudad de México no fue convocado. Así lo dijeron públicamente. “Es un posicionamiento de los perredistas”, justificó Graco. Luego luego nos brincó la respuesta del morelense. Carlos Joaquín no está afiliado al PRD y estaba presente. “Él quiso acompañarnos”, explicó Ramírez.
Poco a poco salió el peine. Ya es público que Mancera busca ser abanderado del llamado “Cuarto Polo” en el 2018. Esta coalición de partidos y ciudadanos “progresistas” se integraría por el PRD, MC, PT, ciudadanos y políticos con la experiencia que hace falta.
El jefe de Gobierno hasta delineó el prototipo del político que requiere el “Cuarto Polo”. “Necesitamos gente como Manlio Fabio Beltrones”, nos dijo hace semanas, en lo que pareció más bien como un anzuelo al sonorense, al que francamente no vemos fuera del PRI.
- Se va a malinterpretar la ausencia de Mancera, alertamos a Arturo Núñez. “A lo mejor queremos que se malinterprete”, repuso el sonriente tabasqueño. Poco antes, en la conferencia, había dicho que el documento leído en la rueda de prensa “no es un mensaje para nadie o para promover la desunión”.
Aureoles fue el más claro. “Mancera no es perredista. Tiene que definirse si quiere ser candidato. No se pueden tomar decisiones que afecten al PRD desde fuera. Si se afilia a lo mejor tendría más respaldo. Pero no puede tomar al partido como si fuese su comité de campaña”, nos dijo.
De los cuatro gobernadores, dos se han autodestapado para la candidatura del 2018 o se les ha mencionado como posibles: Graco Ramírez y Silvano Aureoles.
Joaquín ni pío dijo en toda la conferencia. Fue el convidado de piedra.
- El documento de los gobernadores, leído por Graco, contiene dos vertientes. Una interna: la renovación de la dirigencia nacional del PRD, actualmente en manos de la mancerista Alejandra Barrales; y otra externa que preocupa a todo México: Donald Trump.
En su parte interna, los gobernadores piden “piso parejo y reglas claras” para las decisiones del partido, y no imitar al PRI: “Hay que distinguirnos de aquellos que resuelven las cosas a partir de una decisión unívoca, sustentada en un pensamiento único”, dice el documento.
Quieren que las elecciones internas las maneje el INE.
Para procesar las políticas de alianzas y definir candidaturas piden la realización de foros temáticos y debates que generen la más amplia difusión en la sociedad de las propuestas y compromisos de las personalidades que los diversos sectores y expresiones de perredistas tienen.
En cuanto a la elección de Trump, no vacilan en calificarla como una amenaza. Al presidente electo de Estados Unidos lo llaman “populista, racista y contrario a los intereses de los mexicanos”.
Graco señaló que los gobernadores fronterizos se pretenden reunir con sus homólogos de Estados Unidos poco antes de la llegada de Trump a la Casa Blanca. La intención es analizar las potenciales repercusiones de la política proteccionista y antiinmigrante del presidente electo de ese país.
La fecha tentativa de ese cónclave es el 15 de enero de 2017.
- Son tiempos de mucha grilla y poca reflexión, nos dice Luis Castro, presidente de Nueva Alianza.
La élite económica y la clase política tradicional discuten desde ahora acciones para evitar el triunfo de López Obrador, bien ubicado en las encuestas. Se muestran convencidos de que el tabasqueño sí representa un modelo de transición que puede “descarrilar” el desarrollo en México.
Este reportero se ha enterado de que en varias entidades ha habido reuniones de empresarios con políticos de alto nivel. Fueron convocadas con el mencionado propósito de analizar estrategias que detengan al Peje.
Al hacerlo, le dan sustancia a las denuncias del tabasqueño sobre “la mafia en el poder”.
El propio Castro nos dice abiertamente que Nueva Alianza va a utilizar todas sus capacidades para evitar que AMLO llegue a Los Pinos en el 2018. Así, sin tapujos.
- El voto antipartidos tradicionales —PRI, PAN, PRD— se ha ido achicando cada seis años. El 19% se fue a la chiquillada en el 2009. En el 2012 subió al 20%. En el 2015, con los independientes ya en la brega, casi se duplicó: 39%. En 2018 —después del triunfo de Trump— “cualquier cosa puede pasar”, advierte el citado Luis Castro. Según el neoaliancista, el 20% de los electores decide su voto una semana antes y en la soledad de la urna. ¿Será por eso que las encuestas no dan una?

