El director general del Consejo nacional de Fomento Educativo (Conafe), Simón Villar Martínez, visitó en este municipio la única escuela de educación comunitaria en su tipo, en ella se atienden a niños con enfermedades terminales.Rechazados por la comunidad, e incluso por sus propias familias, 12 niños menores de 14 años viven en la Casa Hogar Simón de Betania, La Casa de los Pobres, ahí transcurren su vida, sólo salen para recibir tratamientos médicos, padecen enfermedades terminales, ello no les impide recibir la educación que el Conafe les lleva.
Villar Martínez y el delegado del Conafe en Nuevo León, Norberto García Salas, entregaron a los 14 alumnos útiles escolares y una biblioteca comunitaria, platicaron y se tomaron fotografías con todos y cada uno de ellos, quienes le platicaron lo que querían ser de grandes, lo que quisieran estudiar más adelante, su futuro puede ser muy corto, pero mostraron una ambición por aprender para muchos años.
A pesar de estar ubicados dentro de la zona urbana de Monterrey, esos niños no pudieron ingresar a ninguna escuela regular para continuar sus estudios por el miedo de los padres de familia de un posible contagio a los niños de esos colegios, aún asi muestran un nvel de aprendizaje quiza superior al de aquellos que no los aceptaron como compañeros pues aprenden lo qeu les gusta, de acuerdo a las bases del modelo de Aprendizaje basado en la Colaboraciòn y el Diálogo ABCD, que el Conafe aplica a todos sus alumnos.
Eso no importó a las figuras educativas del Consejo, que los atienden en los tres niveles de educación básica comunitaria, dos de esos niños asisten a clases de pre escolar, cuatro a primaria y seis a secundaria, sesiones educativas que intercalan con sus terapias médicas, guiados por la encargada de la casa hogar, la hermana Anastasia Jaramillo Esquivel, y sus maestras y mastros, asi llaman a Líderes para la Educación Comunitaria del Conafe.
La relación de ya casi 10 años entre esos niños y las figuras educativas llevó a que una de estas se quedara como hermana de la comunidad para seguir acompañando a estos menores, y, ahora, atender también la educación de los adultos de la Casa Hogar Simón de Betania.

