Francisco Garfias

 

La frase es del presidente Enrique Peña Nieto. La dijo en el contexto actual de las relaciones con el gobierno de Donald Trump. Describe la incertidumbre que hay frente a las políticas excluyentes –America First– anunciadas  por el controvertido jefe de la Casa Blanca: “Estamos ciertos de que no tenemos nada cierto…”.

El mandatario mexicano precisó que difícilmente vamos a saber lo que va a ocurrir antes de junio próximo. Para ese mes ya habrá arrancado la negociación bilateral y tendremos una idea más clara de lo que puede ocurrir.

El jefe del Ejecutivo, sin embargo, se mostró marcadamente optimista. Está convencido de que se puede tener una buena relación con el país vecino. “Se va a pelear con todo mundo y entonces buscará aliados entre los países vecinos”, adelantó.

  • No hay duda que hay un cambio en la estrategia de comunicación en Los Pinos. El Presidente se reunió ayer por separado con dos grupos de comunicadores. En eso ocupó mañana y tarde. Ejercicio inédito. El tema era el gasolinazo.

Hubo exposiciones, cifras, muchas cifras, fórmulas, láminas diseñadas encaminadas a demostrar la imposibilidad de seguir con los subsidios a las gasolinas y al diesel. Allí estaban José Antonio Meade, Pedro Joaquín Coldwelly José Antonio González Anaya.

Todo para hacer pasar un mensaje: el gasolinazo es doloroso, pero inevitable.

A lo largo de casi tres horas se habló mucho de los riesgos de mantener el subsidio a las gasolinas: se mencionaron las fracasadas experiencias de López Portillo con el alza del precio del petróleo en un mercado a la baja y de Carlos Salinas de Gortari con la obsesión de mantener el tipo de cambio.

Faltó abundar en la tensión social que produjo el gasolinazo en enero y de escenarios futuros; no se habló casi nada del impacto político sobre el alza de los combustibles, que tiene al PRI en la lona con elecciones a la vuelta de la esquina.

Afortunadamente, algunos se brincaron las trancas. Carlos Marín, Ricardo Alemán, Salvador Camarena, Héctor de Mauleón y otros sacaron el tema de Trump, el muro y el impacto político-electoral del gasolinazo y, sin mencionarlo, el riesgo de que la irritación provocada por el alza en las gasolinas beneficie a López Obrador, cuyo nombre no fue mencionado, pero a quien se le identifica con el populismo.

Los invitados eran de distintos medios y mantienen diversas posturas políticas.  “Una ensalada”, nos dijo  el buen Carlos Marín, director de Milenio, quien protestó porque el moderador, Eduardo Sánchez,  no le daba la palabra, porque su turno no llegaba.

La reunión ya bordaba las dos horas y todavía faltaban tres para que Marínpreguntara. El vocero dijo que dos más. Carlos alcanzaba. “¡Devuelvan las entradas!”, –pidió–.

Al final se salió con la suya. Preguntaron todos los que quisieron. Peña dio el ok.

  • Varias cosas llamaron la atención de este reportero en la charla sobre el gasolinazo y sus consecuencias.

1.- Se mantiene la decisión de liberar diariamente los precios. Éstos se fijarán en función del tipo de cambio y el precio internacional de las gasolinas. No se congelarán el resto del año, como llegó a especularse. “Lo más responsable es no tomar una apuesta para un futuro que no podemos prever”, alegó el Presidente.

2.- Se suavizará el impacto al alza y a la baja cuando la variación sea mayor. En ese caso se aplicará un “ajuste por desviación” para evitar sacudidas como la de enero pasado.

3.- Este martes baja otro centavo el litro de las gasolinas Magna y Premium. El diesel permanece igual.

4.- México ya no es superavitario en materia de hidrocarburos. La balanza es negativa desde 2014. Cuesta más la gasolina que compramos que el petróleo que vendemos.

5.- El PRI enfrentará un desgaste por el alza de precios de los combustibles, pero el Presidente tiene confianza de que con el tiempo se pondrán las cosas “en su justa dimensión”.

6.- En la llamada de una hora con Trump –al que ha visto una sola vez en persona y ha hablado otras tres– no hubo un tono de humillación, como se dijo. “Lo que hubo fue un diálogo muy cordial”, aseguró Peña Nieto. Le dijo, eso sí, que Estados Unidos tiene un Ejército muy fuerte y que México no, pero nunca ofreció ayuda.

  • En el equipo de Margarita Zavala reviraron a la columna publicada el sábado en este espacio, donde hablamos de la caída de la aspirante presidencial del PAN frente a López Obrador, que reflejan las encuestas sobre preferencias electorales y señalamos que sus adversarios internos, Ricardo Anaya y Rafael Moreno Valle, acortan distancias.

“No vemos una caída de Margarita y sí una  falta de definición de AN (sic). Vemos una precandidata sumamente competitiva a un año de la elección. Sabemos que las encuestas se moverán para arriba y para abajo. Es muy pronto para sacar conclusiones respecto a los números”, nos dice Héctor Escalante, vocero de la aspirante presidencial.

La única conclusión que tienen es que hay dos candidatos fuertes que van a competir por la Presidencia en 2018.  “Un dueño de un partido (Andrés ManuelLópez Obrador) y otra muy competitiva, a pesar de la dirigencia, porque las panistas la arropan”.

A “Los Margaritos” –como los bautizó Juan Ignacio Zavala– les urge que Anayase defina. No quieren que se escude en los tiempos que quiere marcar. México ya no puede esperar, dice. “No hay tiempo que perder, porque AMLO va solo”, advierte.