El aroma del copal y la fuerza de los tambores armonizaron a las personas que iniciaron la caminata, moviendo pies y energía, por la celebración de la entrada del equinoccio de primavera sobre los vericuetos de las pirámides de Teotihuacán.

Hombres, mujeres y niños iniciaron el recorrido para llegar a la Pirámide del Sol, acompañados por las plumas y el sonido de caracoles y huehuetls (tambores).

Lo mismo que integrantes de calpullis y entusiastas del conocimiento ancestral partieron del camino de los muertos hacia la plaza dedicada a Quetzalcóatl.

En una caminata respetuosa y organizada, las personas recorrieron en dos columnas, en representación de una serpiente, una de las figuras icónicas de la cosmovisión mexica, las pirámides de Teotihuacán, para celebrar la entrada de la primavera y armonizar este importante centro ceremonial.

Michelle Button, integrante de Xicome, organización para promover el conocimiento ancestral mexica, dijo a Notimex que la entrada del equinoccio es un buen momento no solo para agradecer y ofrendar, sino para unir tanto a representantes de las tradiciones mexicanas como a organizaciones internacionales “en un solo rezo por la paz”.

Así, la caminata, obstaculizada en algunos momentos por personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), debido a que está prohibido el acceso a las pirámides con sahumadores, plumas y tambores, continuaron su peregrinar para danzar en las faldas de la Pirámide del Sol.

En el lugar, colocaron su tlalmanalli (altar) con flores, frutas y sahumadores para iniciar con una serie de danzas para solicitar la energía renovadora de la primavera, en donde los visitantes del recinto fueron uniendo sus pies y sus ojos para compenetrarse en esta ceremonia.

Bajo el sol abrazador, los representantes de diferentes calpullis, conocidos como abuelos, guiaron cada uno de las bailes, en los que resaltaron el brillo de las plumas, que son la conexión de las personas con la energía solar.

Así como los ayacaxtles (semillas que los danzantes se colocan en los pies), que representan el vínculo terrestre, imprimieron sus fuerzas en los suelos teotihuacanos para celebrar la llegada del equinoccio.

Al respecto, Luis Santellano, uno de los abuelos, mejor conocido como el Hijo del Sol por los integrantes de la tradición mexica, explicó que este rito es una acción para “dar gracias, para celebrar un nuevo ciclo mexica que es el principio de un nuevo ciclo de vida, tiempo para sembrar y celebrar la vida”.

Al concluir las danzas, una de las representantes de la organización colombiana Naciones Unidas del Espíritu llamó a reunir las energías de las tradiciones ancestrales, a fin de unir esfuerzos para generar una conciencia de respeto a éstas.

La ceremonia, organizada por Xicome, Pacto Mundial Consciente, Naciones Unidas del Espíritu, Raíces de la Tierra, entre otras, pretende movilizar a las personas para que conozcan sus raíces, mediante el sonido de instrumentos musicales.

Al respecto, Button recordó que desde 2011 dichas organizaciones caminan en un solo rezo por los diferentes centros ceremoniales del país con la finalidad de dar a conocer las tradiciones que unen a los mexicanos.

Al término del rito, que concluyó con el toque del caracol hacia el norte, sur, este y oeste, se llevó a cabo una meditación armonizada por el sonido de cuencos de cristal y de cuarzo para sensibilizar a poco más de un centenar de personas sobre la importancia de reconocer sus raíces ancestrales.