POR JORGE VELÁZQUEZ
*REDES SOCIALES, A REGLAMENTACIÓN
SIN DUDA QUE LOS ÚLTIMOS Y LAMENTABLES acontecimientos a raíz de los desastres causados por la naturaleza, tienen que llevar, entre otras acciones,  a reglamentar el buen uso de la comunicación y uno de sus preciados productos: la información interpersonal y la masiva.
El asunto es que hace 32 años, cuando no existían celulares, alarma sísmica, redes sociales y que el terremoto fue más devastador que el de este 2017, México pudo ponerse de pie. Uno de los factores muy importantes para lograrlo: que la información a nivel interpersonal y masiva y por consiguiente hacia el mundo no pudo ser mal utilizada.
El pasado viernes, por ejemplo, la alarma sísmica, cuyo prototipo inició la Universidad Autónoma Metropolitana y que este reportero dio a conocer hace 31 años, “mató” a dos personas que no soportaron su fatal sirena; tres días antes del terremoto que devastó Chiapas y Oaxaca, la misma alarma generó pánico entre los habitantes de la capital del país que tuvieron que soportar el anunció de las autoridades de que había sido falsa alarma, el aparato, simple y sencillamente se disparó pero su información trastornó y llevó la muerte.
¿Y qué pasó con las redes sociales? Su mal uso, desde mensajes, vídeos, fotografías y audios, ayudó al pánico, a la inseguridad, incertidumbre y caos; lo mismo sucedió con Televisa y Televisión Azteca así como con diversos diarios de los llamados “nacionales”; al enviar “cobertura total”, los canales de televisión  tejieron información mentirosa que lejos de servir para dar alivio a familiares, alimentaron el caos y, hasta el momento, es el principal motivo de alejamiento de inversionistas nacionales y extranjeros.
Y en este contexto, estimados lectores, la mala información, cuya dinámica va más rápido que un segundero, destruye y mata.
Las fallas mecánicas, las de empresas sin ética ni principios y que sólo buscan el mayor número de la audiencia, el oportunismo político que encontró campo fértil para culpar ¡válgame Dios!, a las autoridades federales y estatales, como responsables del sismo y la plena ignorancia de millones de mexicanos que creen que tener un teléfono de los llamados inteligentes, ya los hace reporteros gráficos, editorialistas, columnistas o gente dedicada al manejo masivo de la información y que enviaron, sin conocimiento y mucha irresponsabilidad, los que otros igual que ellos, les enviaron, lejos de mostrarnos como país que sabe manejar la comunicación, exhibieron que en este terreno hay mucho por hacer.
Lo anterior queda reforzado por la propuesta mayoritaria para que en el nuevo Modelo Educativo del país, sea la expresión oral y escrita y en general la comunicación, de los puntos más importantes a revisarse y a enseñar entre los niños y jóvenes de todos los niveles.
Pero mientras este largo proceso se realiza, hay que estar preparados. Dejar a un lado los chismes de vecindad de las redes sociales y mucho menos propagarlos; tener criterio para calificar la información de los medios masivos de comunicación, principalmente de Televisa y Televisión Azteca así como de los diarios y revistas; tomar con mucha seriedad y con valentía los simulacros que por lo menos cada mes deben llevarse a cabo en todas las escuelas del país; seguir informándose de cómo salvar la vida en caso de desastre natural; tomar provisiones elementales que puedan ayudar a salvar la vida y estar atentos y hacer caso solo a las informaciones oficiales, aquellas que deben cumplir con los requisitos de veracidad, oportunidad y eficacia para salvar vidas.
Del lado del gobierno federal, será necesario empezar a revisar qué se hace en otras naciones para reglamentar el uso de las redes sociales sin afectar la llamada libertad de expresión; hasta dónde deben seguirse permitiendo no sólo la desinformación sino el insulto cobarde y ruin porque se oculta en el anonimato; de qué forma mediante el uso de una aplicación puede, por ejemplo, apartarse la información personal y la pública: si las groserías y majaderías propias de la ignorancia son entre los mismos contactos, puedan, quizá permitirse, pero cuando estén encaminadas a agredir a otras personas sea públicas o privadas, manejarlas como los llamados “spam”.
 
PICOTAZOS
TODAVÍA EN LA PALABRA, PERO el Presupuesto o Gasto para el 2018 será reprogramado como consecuencia de los sismos y las necesidades de reconstrucción del país. El presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Carlos Ramírez Marín, lo confirmó ante los reporteros que cubren la fuente cameral. “Yo creo que el presupuesto tiene hoy ya una prioridad fundamental que es la reconstrucción rápida, la reparación de las afectaciones en todos los lugares que la sufrieron, y hoy estoy seguro que todos los grupos parlamentarios le están dando prioridad a eso. Y aunque los partidos políticos hacen manifestaciones en uno u otro sentido, la decisión de los diputados, que es su trabajo, tendrá que revisar efectivamente lo que se pueda hacer sin afectar este propósito de que rápidamente la gente recupere la normalidad. Es la prioridad máxima hoy en el presupuesto.  Dijo el dirigente y la verdad no se espera menos de los legisladores.
POR SUPUESTO QUE CUAL buitres muchos de los políticos de este país de inmediato buscaron sacar provecho de la desgracia. Eso de rechazar los recursos económicos para las campañas de 2018, como lo hizo Andrés Manuel López Obrador y otros partidos políticos (dinero que todavía no les entregan) es demagogia pura. Si los partidos quieren apoyar, que lo hagan con el presupuesto que ya tienen en la bolsa sin comprometer lo que todavía no les dan. O ustedes estimados lectores ¿Cómo la ven?
CESAR DUARTE, EXGOBERNADOR DE Chihuahua, solía cocinar carne asada para los reporteros de la Cámara de Diputados acompañada, por supuesto, con todo tipo de licores. Lo que nunca imaginaron los comunicadores es que frente a ellos, con ese mandil que lo caracterizaba, estaría el que sería considerado como prófugo de la justicia. No es para menos, tras de esa sencillez y sonrisa franca del ex líder de la Cámara de Diputados, se escondía un presunto acaparador de tierras cultivables. De acuerdo a Javier Corral, nuevo gobernador de Chihuahua, Duarte Jaquez, tiene en propiedad más de 4 mil 750 hectáreas que, por fortuna, ya le fueron expropiadas. Y es que al igual que su tocayo de apellido, Duarte el de Veracruz, César hizo honor a su “título imperial” y acaparó a más no poder tierras y más tierras, de las que no se llevará ni un solo puño. Por lo menos es lo que advirtió Corral…NOS LEEREMOS LA PRÓXIMA ENTREGA…