El Senado de la República ha sido un promotor activo en la conservación y protección de las especies que se encuentran en peligro de extinción, como el pepino de mar, jaguar, vaquita marina o las abejas, sostuvo el presidente de la Mesa Directiva, Ernesto Cordero Arroyo.
Señaló que gracias a la coordinación multipartidista, más allá de partidos políticos y de colores, permite tener una agenda que verdaderamente proteja a las especies.
En el foro “Fortalecimiento de la cooperación trilateral para el cumplimiento de la Convención sobre comercio internacional de especies amenazadas de flora y fauna silvestres (CITES) y el Fomento Legal, sustentable y trazable de especies en el marco de la modernización del TLCAN”, indicó que las leyes mexicanas protegen a más de dos mil 800 especies.
Ante ello, dijo, “tenemos mucho interés en seguir participando y ser actores en esta misión”.
La senadora Marcela Guerra Castillo, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores América del Norte, advirtió que cerca de mil 600 especies en la región se encuentran en “peligro crítico de extinción”, de ahí, la importancia de que los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá tengan una cooperación más estrecha para combatir su tráfico ilegal.
Comentó que la Interpol considera al comercio ilegal de flora y fauna como el tercer negocio ilícito más importante a nivel mundial, después del tráfico de estupefacientes y de armas, el cual genera ganancias de hasta de 100 mil millones de dólares anuales y donde también está involucrado el crimen organizado.
En su oportunidad, John Gantt, presidente del International Conservation Caucus Foundation, manifestó a los senadores mexicanos que este tema es muy importante para el futuro de la biodiversidad a nivel mundial.
Andrés Ávila Akerberg, director ejecutivo de Política y Legislación Ambiental, dijo que en las negociaciones del TLCAN no se ha abordado el tema del medio ambiente, por lo que el Poder Legislativo tendrá una labor muy importante para asegurarse de que este asunto se discuta de manera completa.
Señaló que México pasó de ser un país exportador de vida silvestre a una nación que demanda este tipo de comercio ilícito. Refirió que en el país se puede comprar un cachorro de león en mercados ilegales, por 45 mil pesos, un tigre hasta en 67 mil pesos, un chimpancé hasta en tres millones de pesos, el kilo de buche de totoaba llega a costar entre tres mil y ocho mil dólares.
Dijo que cuando el mercado “cambia de manos” va subiendo el precio de las especies, por ejemplo, una guacamaya roja de México se puede comprar en 12 mil pesos, pero cuando ya se van al extranjero puede ascender hasta los 50 mil.
El biólogo Hesiquio Benítez Díaz impartió la conferencia magistral “La participación de México en CITES, en la que destacó que la región de América del Norte “tiene un gran potencial para promover el uso responsable de la vida silvestre” y brindar a través de ello beneficios económicos.

