POR JORGE VELÁZQUEZ
*DESASTRES, FILÓN A OPORTUNISTAS
POR SUPUESTO QUE EL DESPIDO DE Santiago Nieto Castillo de la Fiscalía Especial para Delitos Electorales, huele más a política que a una miserable falta administrativa.
De las entrevistas que varios compañeros le han hecho, y de la que le hizo este reportero, se deduce que el funcionario creía en su cargo; estaba convencido de que la actual administración, empezando por el procurador del Ferrari, respetaría su trabajo. Pero no fue así: el encargado del despacho, Alberto Elías Beltrán, lo botó.
Se desconoce si antes de sus indagatorias que desde su punto de vista violentaba los principios de debido proceso o presunción de inocencia, Elías Beltrán, llamó al despedido para “leerle la cartilla” y encenderle las luces ámbar o si fue por la libre y sin esperar ningún lineamiento de Los Pinos (je je), sacó la tarjeta roja.
Sin embargo, el asunto coloca la primera piedra de un edificio de incredulidad ciudadana que será muy difícil de demoler con miras al proceso electoral del 2018.
Ya en el Senado de la República se formó el frente Pro-Defensa de Santiago Nieto (por ponerle un nombre), en donde defensores de la democracia, como Manuel Bartlett (aquél al que se le cayó el sistema), el panista Fernando Herrera y Luis Sánchez del PRD, tipo con poco brillo pero mucha suerte al saltar de diputado-dirigente-senador, están listos para ventilar los uno y mil por qués del despido de Santiago Nieto.
Saben y olfatean que el asunto viene desde Los Pinos-PRI y en ese contexto, es dinamita pura en sus manos para atacar a la actual administración y sacar el máximo provecho.
Y vaya que el tema tiene por dónde explotar: desde el caso Odebrecht y los dimes y diretes jurídicos entre Emilio Lozoya Austin, hijo de Emilio Lozoya Thalmann hombre cercanísimo al poderoso Carlos Salinas de Gortari; las posibles implicaciones en este caso ni más ni menos que del propio secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong y de otros funcionarios; las negativas conductas de priístas, panistas y perredistas en los pasados procesos electorales que renovaron gubernaturas en tres entidades del país y en donde se han señalado lo mismo concerta-cesiones que todo tipo de vicios y en fin todo aquello que huele mal cuando de elecciones se trata.
Ante esta situación, Santiago Nieto no era piedra en el zapato sino una poderosa llave para abrir la tremenda caja de Pandora de un modelo económico, político y social, que no tan fácilmente va a develar sus errores y fallas. Se optó por lo sano y fácil: que un encargado, con méritos menores a los del propio Santiago, lo despidiera. ¿Qué más da? La sociedad olvida fácilmente y todo quedará en el anecdotario.
CUAL BALDE DE AGUA FRIA fue esa declaración de Sergio Puente Aguilar, investigador de El Colegio de México, al afirmar que en la Ciudad de México sólo el 5 por ciento de los inmuebles están asegurados. Los demás, a rascarse con sus propias uñas lo que vislumbra pleitos legales de todo tipo. El investigador acudió a reunión con la Comisión Legislativa de la Ciudad de México, que preside la diputada Cecilia Soto. Allí el experto criticó duramente la forma y el fondo cómo se han movido instituciones y sociedad ante los desastres naturales. Es irracional hablar de planificación urbana cuando se tiene un proceso fuera de la norma e ilegal. Llamó a los legisladores a ser coherentes en la implementación de la política pública, no sólo crear leyes sino cumplirlas. “La idea de un nuevo ordenamiento, es priorizar la prevención y no la emergencia o atención de la misma”. Mencionó que a pesar de tener una política consistente, ésta debe serlo no sólo en norma sino en los instrumentos financieros, como el Fondo de Desastres Naturales (Fonden); “al analizar cómo se han manejado los fondos, nos damos cuenta que se ha invertido mucho en la atención de los desastres y muy poco en la prevención; es más fácil atender la emergencia, ya que abre un costo de oportunidad política”.
Y ejemplificó: De 2004, cuando se crea el Fonden, a 2015 se han invertido 235 mil 453 millones de pesos. Si se hubiera destinado en prevención, se tendría un ahorro de 188 mil 362 mil millones de pesos, pero en ese lapso sólo se han invertido 2 mil 10 millones de pesos para tal propósito.
Luego se lanzó en contra de un instrumento que el jefe del gobierno de la Ciudad, Miguel Ángel Mancera, cacaraqueo como un triunfo y dijo que el el Atlas de Riesgos es referente para asignar recursos de manera eficiente y equitativa, “tenemos la normatividad, pero somos un país de primera en el papel pero de quinta en su aplicación”. Este documento de alerta, dijo es un instrumento importante y el objetivo que debe tener es certificar los edificios uno a uno y etiquetar cuáles están en alto, bajo o muy alto riesgo. “No podemos por temor o ignorancia privar ese derecho a saber; lo más importante es que no evacuemos y tengamos la certeza de que es seguro”.
HACE MUY POCOS AÑOS no se reconocía por ninguno organismo de salud pública nacional o internacional, los mortíferos efectos de la contaminación atmosférica. Hoy se sabe, como lo expuso ayer Rodolfo Lacy Tamayo, subsecretario de Planeación y Política Ambiental de la Semarnat, que es el cuarto factor de riesgo en mortalidad a nivel mundial, provoca una de cada 10 muertes, y es de 6 a cuatro veces más dañina que la malaria y el Sida. “Hay más muertes prematuras por polución del aire que por esas pandemias”. Dijo el funcionario. En su ponencia “Objetivos de Desarrollo Sostenible y su implementación en México”, resaltó la importancia de que el sector privado invierta en la protección del medio ambiente para impulsar un desarrollo sostenible de largo alcance en México, ya que “la vida está en riesgo”, en virtud de que los fenómenos climáticos impactan el entorno a través de deslaves, huracanes, tornados y sismos.
Es imperativo aplicar el sistema de alerta temprana para tomar medidas de prevención y protección, mediante una aplicación obligatoria en la red telefónica móvil, a fin de desalojar a las personas de zonas riesgosas. En México se pierde 3.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) por 21 muertes prematuras cada año, a través de enfermedades lentas disfrazadas por otros síntomas que no se vinculan con la contaminación del aire, sino por fumar u obesidad y por otros padecimientos.
“Hay más de 30 millones de mexicanos que respiran mala calidad del aire y en 2030, 79 por ciento de población vivirá en ciudades con urbanizaciones muy parecidas a las del Estado de México”. En este tipo de escenarios es muy difícil controlar la polución del aire si no se tiene un transporte público eficiente, áreas verdes y se baja la huella de carbono por el uso de gas LP o natural en los hogares y combustibles fósiles como gasolina o diésel…NOS LEEREMOS LA PRÓXIMA ENTREGA…

