POR JORGE VELÁZQUEZ
*SUPRIMIR SPOTS EN PRECAMPAÑA
DESPUÉS DE LOS FRACASOS CON EL BREXIT, el referéndum sobre la paz en Colombia y, peor aún, la paliza que el republicano Donald Trump propinó a Hillary Clinton, confiar en el resultado de las encuestas, sería como dejar el botón de una bomba atómica en un niño de 6 años.
Sin embargo, tampoco podemos desdeñar su influencia negativa o positiva; su poder de persuasión de que uno u otro candidato está a la punta de la carrera e inclinar la voluntad popular en la urnas tal y como sucedió en Estados Unidos con el poder de la televisión y que fue perfectamente medido por comunicólogos como Paul Lazarfeld y Harold Lasswell, entre otros.
Por eso y otras cuestiones como el seguimiento cabal de una ética en favor de votantes o contratantes, se ha establecido aquí la necesidad de regular el trabajo de las encuestadoras: que esos encargos probabilísticos obedezcan a la realidad y dejen de ser trajes a la medida de aquellos que las pagan. Que sea el Instituto Nacional Electoral (INE) u otro organismo filial el que se encargue de verificar la legalidad y transparencia de sus resultados.
Esta situación viene de nuevo a colación por el resumen histórico que presentó hace algunos días Parametría, en donde, de nueva cuenta, nadie quita el primer lugar al hombre que llamó a “desatar al tigre” y a cumplir con la ley en el caso de Ricardo Anaya: a Andrés Manuel López Obrador.
“Si analizamos el histórico de preferencias electorales por partidos políticos, observamos cómo Morena se ha mantenido como puntero de enero de 2017 a enero de 2018. En el mismo lapso de tiempo el PAN ha  estado en segundo lugar en la mayor parte de las mediciones, mientras que el PRI ha ocupado la tercera posición. Entre septiembre y octubre de 2017 el PRI tuvo un repunte en las intenciones de voto, sin embargo éstas volvieron a descender en enero de 2018. Respecto al PAN observamos cómo sus preferencias empezaron a descender en octubre del año pasado, mes en el que se anunció la renuncia de Margarita Zavala como militante del mismo”.
Las referencias por partido político sin considerar la coalición en la que participan, se observa que Morena tiene el 34% de las intenciones de voto, le sigue el PAN con 23%, después el PRI con 21%. En cuarta posición aparece Movimiento Ciudadano con 8% y en quinta el PRD con 6%. El resto de los partidos políticos nacionales tiene menos de 4% de las preferencias del electorado, el PVEM cuenta con 2%, PT 3%, NA 1% y el PES 2%.
En el rubro de las preferencias por coaliciones, la de Morena, PT y Encuentro Social se mantiene a la cabeza con el 39% de las preferencias efectivas. La alianza PAN, PRD y MC llega a 31%, y la alianza PRI, PVEM y NA llegan a 24%. Un 6% de la población dijo que si hoy fueran las elecciones presidenciales en México votarían por un candidato independiente.
Sin embargo, Parametría hace notar que los datos históricos de las preferencias por coaliciones indican que de diciembre de 2017 a enero de 2018 la coalición conformada por Morena, PT y PES disminuyó tres por ciento su intención de voto al pasar de 42% a 39%, en el mismo periodo de tiempo la alianza de PAN, PRD y MC pasó de 32% a 31% y el PRI con PVEM y NA disminuyó de 26% a 24%.
Por supuesto que en esto nada está escrito.
Hay que recordar que Hillary Clinton encaró las últimas tres semanas de campaña con el viento de los sondeos a favor. Las que publicaban los principales medios le ofrecían una ventaja tan sólida que decidió no correr riesgos y vaciar su agenda de mítines, dejando sólo las entrevistas en programas de televisión de amigas como cuando se presentó con Ellen DeGeneres.
Donald Trump, navegó por el lado oculto de la Luna, perdió terreno a cada nuevo sondeo que se publicaba pero redobló las críticas al “sistema corrupto” que rige las elecciones.
El desenlace de esta historia no vale la pena repetirlo a los connacionales, pero es una historia que puede repetirse contra el puntero en México y nadie lo creerá.
En Estados Unidos pese al triunfo de Trump la paz social se mantiene. ¿Sucederá lo mismo en caso de que gane el PRI?
PICOTAZOS
CUANTA RAZÓN ASISTE AL diputado Jonadab Martínez García, cuando ayer se sacó de la manga una propuesta que seguramente sería bien recibida por los millones de habitantes de este país, sean o no ciudadanos: el acabar con la “spotiza”, los 18 millones de anuncios por radio y televisión de las precampañas. El legislador presentó una iniciativa que reforma los artículos 159 y 226 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, a fin de eliminar de la TV los spots para elegir precandidatos a procesos electorales, dirigidos a militantes de partidos políticos, pues, aseguró, hay un hartazgo de parte de la población. El legislador dijo que de acuerdo al INE, solamente el 17 por ciento de población participa en un partido político ¿por qué los ciudadanos tienen que “chutarse” los anuncios de los procesos internos para la elección de candidatos? Propongo prohibir acceso de partidos y precandidatos a espacios de televisión y radio a procesos de precampaña; la gente está harta de la publicidad”, enfatizó el diputado.
QUIEN NO QUITA EL DEDO DEL renglón para que la PGR vaya al fondo del asunto sobre el caso Anaya, es el presidente en el Senado de la República, Ernesto Cordero Arroyo. “Lo que he dicho y lo sostengo es que yo exhorto a la PGR a que investigue lo más rápido posible, porque no podemos tener un candidato a la Presidencia sospechoso o en sospecha de ser lavador de dinero. Yo creo que ahí no estoy presuponiendo nada, nada más estoy exhortando a que se averigüe y se investigue, porque el tema y el delito de lavado de dinero es bien grave y yo creo que México no merece tener un candidato bajo sospecha”, dijo… NOS LEEREMOS LA PRÓXIMA ENTREGA…