Noel, el Mago de Oro.
Por Luis Serieys y Mina Moreno
Noel Castro Melgar, quien fuera el Juez Segundo de Distrito en Procesos Penales Federales en el Estado de Tamaulipas, con sede en Matamoros, actualmente suspendido por el Consejo de la Judicatura Federal, como Juez Tercero de Distrito en el Estado de Sonora, se volvió un singular, ruin y codicioso personaje hasta ganar el apodo de «Noel, el Mago de Oro», porque con sólo tronar los dedos, le llovían centenarios.
En su ficha bibliográfica publicada en el Portal del Consejo de la Judicatura Federal, «Noel, el Mago de Oro», se lee que cuenta con un Doctorado, fue además, técnico notificador en un juzgado civil y juez interino en cuantía menor del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México.
También fue defensor en la Defensoría de la Federación, recibió múltiples cursos impartidos por el Instituto de la Judicatura Federal, – la escuelita- entre ellos, destaca principalmente, el curso sobre La Protección de los Derechos de los Trabajadores Migratorios y de sus Familias y la Trata de Personas con Fines de Explotación Laboral impartido por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
La «escuelita» le otorgó reconocimiento, que cinismo más grande de este juez federal, pues es conocido como un acosador y hostigador laboral, su historia se remonta a los tiempos, cuando fue Juez Segundo de Distrito en Procesos Penales Federales en el Estado de Tamaulipas, con sede en Matamoros.
Y, es que «Noel el Mago de Oro», exigía a las personas a quienes les daba trabajo le pagaran el favor a través de la entrega de centenarios de oro, aunque llegó a tal grado su voraz ambición, que a un trabajador le pidió 5 cenetarios de oro que a precio actual cada uno vale 33,168.00 pesos multiplicado por 5, nos da 165, 840.00 pesos, el precio que fijaba por dar trabajo.
Pero, su bajeza moral no se limitaba a solicitar centenarios de oro, exigía le pagaran los boletos de avión a su familia y la colegiatura de sus hijos, acosaba y hostigaba a los trabajadores con horarios y jornadas laborales inhumanas, los enfermaba, todo con tal de orillarlos a renunciar y así poder vender las plazas al mejor postor, y aquél que llevará como ofrenda todos los centenarios de oro que él quisiera tenía su lugar asegurado.
Fue denunciado ante el Consejo de la Judicatura Federal por varios trabajadores de Matamoros, quienes presentaron diversas pruebas entre ellas, las facturas de los centenarios de oro comprados para «Su Real Majestad Noel, el Mago de Oro», y sin embargo, el CFJ declaró infundadas las quejas administrativas contra el juez federal.
El premio para «Noel, el Mago de Oro», fue que el Consejo de la Judicatura Federal le dio un nuevo feudo, perdón juzgado, y allá fue a dar al Juzgado Tercero de Distrito de Sonora, dónde volvió a repetir su fórmula de acosador y hostigador laboral.
Enfermando al personal, los trabajadores presentaron cuadros de estrés y angustia, pero no sólo los trabajadores fueron objeto de este depredador, también lo fueron los abogados litigantes que acudían al Juzgado y solicitaban hablar con él, pues los obligaba a quitarse los sacos y los sometía a revisión corporal que realizaban sus guardaespaldas, la Barra de Abogados de Sonora denunció tal violación de derechos humanos.
Fue tanta la presión ejercida por los trabajadores y por la Barra de Abogados, que el CJF sólo lo suspendió en junio de 2018, sin que lo cesará por graves violaciones al Código de Ética de los Juzgadores y la Ley Federal de Responsabilidades de Servidores Públicos.
Inclusive «Noel el Mago de Oro», ha sido fuertemente cuestionado por los fallos dictados por él, la Procuraduría General de la República se inconformó respecto de la determinación de este juez federal de dejar en libertad a Francisco Arnaldo Monge Araiza, ex funcionario, quien que supuestamente había sido detenido en flagrancia en posesión de un arma y droga.
Este tipo de nefastos juzgadores son los protegidos por el Ministro Presidente Luis María Aguilar, quienes encontraron amparo y protección bajo su presidencia, son una verdadera vergüenza y lastre para la sociedad, a este tipo de sujetos de baja estofa, no les importa, la forma y el modo, ellos sólo quieren el oro.
Con este tipo de titulares está demostrado que el Consejo de la Judicatura Federal no sirve para nada, las visitas ordinarias y extraordinarias llevadas por los Visitadores no son realizadas con ética y estricto apegó a derecho, para muestra tenemos varios ejemplos el caso de Lilia Maribel Maya Delgadillo, conocida como «Lilia la Católica», Rogelio Cepeda Treviño, conocido como «Lord Gandalla» y ahora Noel Castro Melgar, «Noel el Mago de Oro», entre otros, que serán conocidos cada uno de ellos, por nuestro público lector.
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