ALEJANDRO LELO DE LARREA
Miente uno de los dos: el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, o el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza. Se contradicen en un punto de inflexión que pudo haber evitado la tragedia de Tlahuelilpan, Hidalgo.
Es el tema de las casi 4 horas que, dice Durazo, tardó Pemex en cerrar el ducto del derrame desde que los militares lo reportaron. Romero Oropeza afirma que fueron sólo 20 minutos.
En su relatoría del domingo, Durazo dice que a las 14:30 horas, los militares detectaron y reportaron la toma clandestina, y que a las 15:45 horas había unas 500 o 600 personas recolectando gasolina. En Pemex supieron. Pero cerraron el ducto a las 18:20 horas. La explosión ocurrió a las 18:52.
Cuando se le cuestionó a Durazo lo de las 4 horas, de plano se enredó. Le cambió: dijo que se tardaron 20 minutos en cerrar la válvula. “Prefiero reconfirmar la hora para evitar alguna confusión”.
Ayer, Romero Oropeza, ni idea del tema. Mejor le pasó el micrófono a Francisco Rivera, Subdirector de Transporte de Pemex Logística.
“Cuando nosotros recibimos el reporte, inició con un pequeño charco. A las 18:00 horas se dio la fuente (de gasolina). Fue provocada, no sé si intencionalmente. No trascurrieron más que 15 o 20 minutos en que se tomaron acciones”.
Ahora, a ver si es cierto que Alejandro Gertz actúa de manera independiente como Fiscal General de la República (FGR). La única forma de creerle que así será, es que desde un principio cite a Romero Oropeza y a Durazo, a ver si ahí, bajo protesta, dicen la verdad.

