ALEJANDRO LELO DE LARREA

 

Esta es la historia del día en que los mercados financieros ayudaron a quién no creía mucho en ellos, y perjudicaron a quienes siempre les han tenido una fe ciega: El lunes, el presidente Andrés Manuel López Obrador denunció que las empresas trasnacionales Grupo Carso, IEnova y TransCanadá poseen contratos “leoninos” signados con la CFE, para construir y operar 7 gasoductos en el país, que están parados, pero cobran como si estuvieran trabajándolos.

 

Tan leonino, que si nunca se pusieran en operación los ductos, de todas formas el gobierno tendría que pagarles 70 mil millones de pesos, en los próximos 25 años.

 

Lo raro en esta historia es que las construcciones se frenaron por movilizaciones sociales. Acaso espontáneas, acaso promovidas. Lo cierto es que esta situación sólo beneficia a los constructores en cuestión.

 

El mismo lunes, las empresas dijeron que no iban a renegociar los contratos. Pero no contaban con que su postura no sería bien vista en las bolsas de valores. Ese día cayeron sus acciones.

 

“El sector financiero es inteligente y castiga lo que considera el mercado una actitud indebida”. Así lo consideró ayer AMLO, quien dijo que van a seguir pagando si no quieren renegociar.

 

Su gobierno no pretende litigios con esas empresas, y menos porque tendrían que acudir a tribunales internacionales (también eso dice el contrato).

 

No creo que las empresas le sigan, porque se repetirán sus pérdias bursátiles y su relación con el gobierno se afectará sensiblemente. Además, deben tener presente que AMLO es juarista y se le puede atravesar aquella frase célebre del Benemérito: “A los amigos, justicia y gracia; a los enemigos, la ley a secas”.