ALEJANDRO LELO DE LARREA
A mediados de 2017, el gobierno de Enrique Peña detectó inconsistencias en el Programa de Estancias Infantiles: pudo haberse otorgado a quien no lo requiere el subsidio de 70 mil pesos anuales a cada una de las 9 mil 400 guarderías, recursos destinados para mejorar sus espacios, mobiliarios y pagar su póliza de seguro.
Esto concluyó el diagnóstico 2017- 2018 sobre este programa, elaborado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
También reportó otras inconsistencias del programa: falsedad de los solicitantes para cumplir requisitos y recibir el beneficio; deficiencias en el padrón de usuarios de las guarderías y de los propietarios de las mismas. Ello pudo derivar en una entrega de recursos a discreción o incluso desvío de éstos.
Y algo más grave: no evaluaba la calidad y seguridad de las estancias. Más de 328 mil infantes en riesgo potencial.
Las guarderías, en realidad, eran el corporativismo de Felipe Calderón, quien desde el arranque de su administración, en enero de 2007, lanzó el programa que hasta 2018 entregaba mensualmente 950 pesos directo a los propietarios de las guarderías. Un presupuesto anual total de unos 5 mil millones al año. Ya lo canceló el gobierno actual. En su lugar, entregará 800 pesos mensuales directo a los padres.
En 2017, fue eviente el uso político que Calderón le dio al programa social: la estructura corporativa de las guarderías se movilizó para ayudarle a Margarita Zavala a conseguir las firmas para su fallida candidatura presidencial “independiente”.
Este año, Calderón y Zavala pretendían de nuevo usar la estructura en forma ilegal, para conseguir el registro de su nuevo partido político. Ya se les acabó.

