ALEJANDRO LELO DE LARREA
En la primera semana de febrero, se encendieron los focos rojos en Palacio Nacional: no avanzaba la iniciativa presidencial para la aprobación de la reforma Constitucional que crea la Guardia Nacional.
Primero, Mario Delgado, el coordinador de los diputados de Morena, había fallado porque se aprobó en esa Cámara con una modificación sustancial que no otorga atribuciones a las Fuerzas Armadas para labores de seguridad pública.
En los últimos días, el coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal, incumplió su compromiso de aprobar la iniciativa presidencial en sus términos. Pero no sumó un solo voto de la oposición. Lo apoyan los 69 senadores de los aliados: Morena, PES y PT. Además, los 7 del verde.
Ningún logro. Esos apoyos ya los tenían. Suman 76 votos. Le faltan 10 para alcanzar la mayoría constitucional en la cámara alta, que son 86.
En ese complejo escenario, el presidente Andrés Manuel López Obrador tuvo que salir al rescate de la iniciativa, fundamental para lograr la pacificación del país, como él lo ha planteado.
En su gira por Guerrero, la semana pasada, López Obrador cabildeó con el gobernador Héctor Astudillo; el jueves pasado, con el de Campeche, Alejandro Moreno. Consiguió su apoyo.
Y este fin de semana, también logró el respaldo de los mandatarios de Sinaloa, Quirino Ordaz, y de Durango, el panista José Rosas Aispuro. La proyección hoy es que ya tienen seguros 81 votos.
Dicen que si quieres que algo salga bien, hazlo tú mismo. El Presidente continuará cabildeando esta iniciativa para que se apruebe como él la planteó, porque Delgado y Monreal no pudieron con el paquete. Sus cargos peligran.

