ALEJANDRO LELO DE LARREA

 

La operación política que armó el coordinador de los senadores de Morena en el Senado de la República, Ricardo Monreal, podría tener una trascendencia histórica, porque preserva la autoridad del poder civil por sobre el poder militar.

 

Eso es lo que estaba en juego. Eso es lo que detectó Monreal y lo hizo ver a los demás senadores para conseguir su apoyo. Por ello la unanimidad de la votación (los 127 asistentes, una faltó) para aprobar la reforma Constitucional que crea la Guardia Nacional. Se preservó el dominio civil, sin dejar de dotar al Estado de una corporación calificada para atender la grave crisis de inseguridad que enfrenta el país.

 

Como venía la iniciativa original, la Guardia Nacional habría quedado en la estructura de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena): 150 mil elementos más de poder. Y los militares podrían haber intervenido sin tiempo límite en actividades de seguridad pública.

 

Esa iniciativa significaba la derrota del poder civil ante el militar. La diputada de Morena, Tatiana Clouthier advirtió en diciembre que de aprobarse, los militares van a decidir la sucesión presidencial 2024.

 

Monreal tejió el acuerdo las últimas semanas. Y la noche del miércoles, los representantes del titular de la Sedena, en el mismo Senado, fueron informados: no va a pasar el mando militar en la Guardia Nacional. A cambio, les dejaron el artículo 4 Transitorio: que el presidente pueda disponer de las Fuerzas Armadas durante 5 años para labores de seguridad interior y seguridad pública. Vigilados por el Senado. En marzo o abril de 2024 vencerá ese plazo, poco antes de la elección presidencial.

 

Monreal logró unir a los senadores para desmilitarizar la sucesión 2024 y preservar el mandato del poder civil por sobre el castrense.