Ethel Riquelme

Marisela Morales Ibañez, ex procuradora General de la República en la administración de Felipe Calderón y protagonista clave de la época que reiteradamente es señalada por el presidente Andrés Manuel López Obrador como la más sangrienta del país, reapareció en el escenario político y formará parte del gobierno de la cuarta transformación.

Se le vincula ya a la parte jurídico administrativa de la Guardia Nacional, a partir de su estrecho acercamiento con mandos militares activos y retirados por su conocimiento sobre crimen organizado, inteligencia, procedimentales, operativos y sus contactos de altísimo nivel con autoridades civiles y militares de Europa, la Organización de las Naciones Unidas y de los Estados Unidos, especialmente.

Concluyó en enero pasado su misión como ex cónsul de México en Milán, Italia donde fue prácticamente exiliada desde el 16 de mayo de 2013 por designación del entonces, Secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade y apareció este jueves en un evento público al lado de su amigo, Santiago Nieto Castillo, actual titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, consentido del actual gobierno por denunciar una “campaña negra” en contra de AMLO a través del reportaje “El Populismo en América Latina”.

Ex titular de la entonces Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, SIEDO y designada por el ex presidente Felipe Calderón como tercera procuradora General de la República en esa administración, Marisela Morales es pieza clave de decenas de casos judiciales controvertidos, de detenciones que terminaron en liberación por debilidad en los expedientes y de la no persecución de importantes capos y criminales relacionados con el narcotráfico.

Entre ellos, la detención del ex subprocurador de la PGR, Noé Ramírez Mandujano en el año 2008 con elementos proporcionados por la propia Marisela Morales y que tras 4 años saliera libre por “fabricación de pruebas” (así lo resolvió el juez), o la detención del General Tomás Ángeles Dauahare quien pasó más de medio año en prisión para que se estableciera que nunca hubo pruebas.

Posteriormente, sobre este y otros casos de militares de alto rango detenidos, el propio ex subprocurador en Delincuencia Organizada de la PGR, José Cuitláhuac Salinas, denunció que la PGR había sido utilizada como instrumento de venganza.

Otro de los sonados “errores” cometidos durante su paso por la Siedo, fue el denominado “Michoacanazo” donde fueron detenidos más de una treintena de funcionarios perredistas de esa entidad, que posteriormente fueron liberados por falta de pruebas, la investigación seguida a Jorge Hank Rhon que terminó en disculpas y en cambio, el caso del líder del cartel de Juárez, Vicente Carrillo Leyva quien salió absuelto por un juez de todos los cargos de delincuencia organizada y recursos de procedencia ilícita que le fincó la PGR, por equivocaciones en el proceso.

Polémica, incluso  por sus constantes cambios de look que realzan su presencia, la ex procuradora apareció en el salón Atico de la Hacienda Los Morales, al asistir como invitada especial a la entrega de la presea “Ignacio L. Vallarta” en grado de Excelencia a su amigo Nieto Castillo.

Posó con él, atendió solicitudes de selfies, saludo a media docena de abogados, juristas y académicos convocados por el maestro Jorge Ricardo García Villalobos Haddad, presidente del Consejo Nacional de la Abogacía L. Vallarta y pese a confirmar que estaba en espera de conocer la forma como colaborará institucionalmente con el actual gobierno, evitó más datos.
Hasta que le entreguen sus tarjetas de presentación, dijo.