Por Mina Moreno

Como una marcha luctuosa, se escucha en el recinto legislativo de San Lázaro, un golpe, después otro más, hasta convertirse en un río de mujeres, que caminan al compás  de la música creada, sólo que no son tambores bata, ni ellas, son músicos tribales.

Son diputadas del bloque PAN, PRD , Movimiento Ciudadano y PRI, que orgullosas mueven sus caderas, con
cada golpe dado con su  cucharón en mano  a la cacerola que sostienen en la otra.

Protestan y argumentan no se ha tomado en serio en esta legislatura los derechos de la mujer, piden se respeten y en sesión en periodo extraordinario, por la garantía total de las personas trabajadoras del hogar.

El diputado Porfirio Muñoz Ledo llama al orden y tan folklórico y misógino como siempre, este octagenario político,  trata a sus colegas  como vacas, al decirles dejen de tocar sus cencerros…ouch, será que se proyectó y recordó aquella canción de su época cantada por Pedro Infante,  «Yo soy quien soy» y cuyo estribillo reza:

«Mis compañeros
Son mis buenos animales
Chivos y mulas
Y uno que otro viejo buey…»


Sin entender, ni atender, el agravio expresado por tan noble anciano, las legisladoras siguen exigiendo sea retomado el caso de los derechos laborales de las trabajadoras del hogar… Se podría incluir también a las amas de casa oh no?