ALEJANDRO LELO DE LARREA
Asentado en Washington desde el viernes pasado para cabildear que el gobierno de Estados Unidos se desista de gravar con 5% los productos mexicanos que se exporten a aquella nación, el canciller Marcelo Ebrard recibió un mensaje de veto por parte del presidente Donald Trump, en el momento más tenso de la relación bilateral del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
El domingo, Fox, la televisora aliada de Trump, revivió un tuit que Ebrard posteó el 31 de octubre de 2016, cuando entonces era activista de la campaña presidencial de Hillary Clinton.
“Trump es el peor enemigo que México haya enfrentado en muchos años. Debemos esforzarnos para frenarlo con votos en E.U.A.”, escribió Ebrard en Twitter.
Parece que Trump envió, a través de Fox el mensaje de que Ebrard ya no es un interlocutor aceptado para el gobierno estadounidense. El hecho cobra relevancia porque afecta a todos los mexicanos.
Hay dos escenarios probables. El menos: que Ebrard se excuse de la negociación y vuelva a México de inmediato, pero sería una inmolación diplomática. Y el más posible: continuar allá y ver si el secretario de Estado, Mike Pompeo (quien no lo recibió la semana antepasada), esta vez sí le
abre las puertas. Su posición para negociar sería de extrema debilidad.
Si no ocurre un milagro, Ebrard volverá con las manos vacías, derrotado.
Esto abre la posibilidad del segundo cambio de secretario de Estado en el Gabinete de AMLO. Ebrard sería insostenible en esa posición si carece de interlocución con el país más importante
del mundo para México.
Así, parece que a Ebrard, como en 2004, otra vez se le atravesó Fox. Aquella vez fue Vicente, cuando lo cesó de la SSPDF.

