Ethel Riquelme.

Dos elementos altamente descriptivos de la realidad que enfrenta, destacan del discurso que este primero de junio, Día de la Marina, ofreciera el titular del ramo, almirante Rafael Ojeda Duran ante el presidente y el sector marítimo nacional: el regreso de un discurso que pide al mundo civil voltear la mirada al mar, y un llamado a la unidad del gremio, justamente cuando han revivido las luchas marítimas desde el propio gobierno de López Obrador.

Con bombo y platillo, como se debe y en el puerto de Veracruz, como corresponde, la fiesta marítima de civiles y militares se celebró hasta con conferencia matutina incluida, a pesar de que apenas hace unas semanas López Obrador decretara convertir el primero de junio en “El Día del Balance Trabajo-Familia” algo que sólo él, como firmante, y la ONU, como promotora, saben para qué sirve.

A pesar de todo, los nubarrones se presentaron en el cálido puerto y la fría industria marítima ante la serie de conflictos que el sector enfrenta desde adentro: un Plan Nacional de Desarrollo que no refleja interés en el sector, que no describe un Plan de Infraestructura para los puertos. Un gobierno cuya Secretaría de Hacienda se ha propuesto quedarse con el control de las aduanas incluso las que controla la Marina militar en puertos y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que pretende retomar el control legal de los puertos, a pesar de ya no contar con una dirección ni área de puertos.

La pugna es creciente, por más reuniones que se han registrado entre la titular del Sistema de Administración Tributaria, Margarita Ríos Farjat, y el almirante Rafael Ojeda, porque el asunto abarca mucho más que la seguridad, el paso de mercancías e ingresos fiscales; lo que está en juego es el todo de instalaciones estratégicas en el desarrollo de zonas geopolíticamente muy relevantes para los planes del gobierno lopezobradorista.

Tampoco es secreto el regreso velado, pero de golpe continuo, de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para intentar retirar a la Secretaría de Marina del control de los puertos nacionales que apenas en julio del 2018 le fue otorgado por modificaciones a la Ley. La Marina ha ejecutado en estos años un plan para cumplir con los compromisos del país en materia de salvaguarda y seguridad de la Organización Marítima Internacional, pero los nuevos planes de aprovechamiento petrolero del gobierno de López Obrador orientan hacia objetivos muy distintos.

Nada tienen que celebrar, tampoco los miembros de la marina civil, los navieros y las escuelas náuticas, cuyas filas disidentes durante los últimos tres años fueron tenaces opositores a las modificaciones legales en materia de puertos y se aliaron con López Obrador para buscar su apoyo contra los cambios a la ley. Hoy, como presidente, ni siquiera ha volteado a mirarlos ni a reivindicar sus causas.

Lo cierto es que el llamado del Secretario de Marina cuando señala que “más allá de las costas también hay Patria”, y la petición al gobierno de López Obrador para que voltee la mirada hacia el mar, parece tener eco, irónicamente, en la titular del SAT, que además de abogada fiscalista es poeta y su pieza más famosa se titula “¿Cómo usar los ojos?”. ¡Para acabarla!