ALEJANDRO LELO DE LARREA

Por lo menos desde el sexenio de Fox, con el boom petrolero de aquellos años (2000-2006), comenzó una etapa de incremento sustancial de plazas laborales en el Gobierno Federal, de subdirecciones para arriba. La mayoría, salarios que rebasaban los 100 mil pesos mensuales.

La cantidad de personal se incrementó por una especie de regla no escrita: el secretario, subsecretario o director general tenía “derecho” de pedirle al sucesor: “Ahí te encargo a mi gente”. Y sí, permanecían algunos. Muchos a la postre se convertían en becados. Así, de relevo en relevo, la burocracia creció en forma desproporcionada.

Así fue como, por ejemplo, el área de Comunicación Social de la Secretaría de Gobernación (Segob) llegó a unas 130 personas. En los primeros 6 meses de AMLO, se redujo a 80 personas. Y faltan más despidos.

Luis de la Peña Chávez, designado el “Enlace” de prensa de la dependencia, dice que el plan es que queden entre 25 y 40 personas en el área. “Es una lógica de economía de recursos y productividad de funciones”, argumenta.

Estima que el área terminará de confeccionarse en una semana, porque por un “error” del Jurídico de Segob, no existe la figura de “Enlace”, ni estructura para comunicación social.

El diagnóstico y plan son más o menos los mismos para todas las áreas de comunicación social de las dependencias federales. El de Segob, es el modelo a seguir.

De la Peña no es gente de Jesús Ramírez, el vocero presidencial. Dos de sus principales pilares son la propia secretaria, Olga Sánchez Cordero, y Miguel Torruco (hijo del secretario de Turismo), el mismo que ha tripulado a un importante grupo de youtubers.