En abril los ingresos del sector servicios cedieron 3.1 por ciento a tasa mensual, lo que situó al indicador que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en su peor nivel desde noviembre de 2016.

De acuerdo con el reporte del organismo, pese a la merma en las ganancias de esta actividad, hay 0.7 por ciento más personas trabajando en ella, con remuneraciones estancadas y la inversión que hacen estos negocios para mantenerse abiertos incrementó 0.4 por ciento. Todas cifras desestacionalizadas y comparadas con el mes inmediato anterior.

Entre los nueve elementos a los que da seguimiento el Inegi, seis se deterioraron en abril. Encabezaron aquellos negocios de recolección de basura y servicios de remediación, cuyos ingresos descendieron 5.2 por ciento. A su vez los servicios educativos lo hicieron en 2.6 por ciento.

Los ingresos por la información en medios masivos lo hizo en 2.3 por ciento, en los servicios de alojamiento en 1.6 y en los inmobiliarios y culturales, ambos perdieron 1.3 por ciento de beneficios.

Mientras los transportes, los servicios profesionales y los de salud, que fueron los únicos rubros que registraron alguna ganancia, lo hicieron en mínimos de entre 0.1 y uno por ciento.

En prácticamente todos estos servicios incrementó en alguna medida el personal ocupado respecto a marzo, con excepción de los servicios educativos y los culturales, que han caído 0.2 y 0.6 por ciento, respectivamente.

A tasa anual, es decir respecto a abril de 2018, los ingresos totales de los servicios cayeron 2.7 por ciento, el personal ocupado lo hizo en 0.7 por ciento. Del otro lado, las remuneraciones reales avanzaron 1.6 por ciento y el rubro de los gastos para estas unidades económicas avanzó 1.2.

Los sectores que más han resentido la caída en sus ingresos son los inmobiliarios (6.1 por ciento), los medios masivos (5 por ciento), los de esparcimiento (4.8) y los educativos (4).

En cuanto a personal, en el último año se han perdido puestos de trabajo también en los medios (1.7 por ciento), en los servicios educativos (0.1 por ciento), en los de alojamiento y restaurantes (4.4 por ciento) y en mayor medida en los culturales (6.2 por ciento).

Fuente: La Jornada – Dora Villanueva