Metepec, estado de México

Impulsores de la inseguridad en el municipio de Metepec, priistas resentidos, emisarios del pasado, se niegan a aceptar que su único capital sea eliminado con la llegada de la Guardia Nacional.

No quieren que se instale un centro de mando de la Guardia Nacional en el municipio de Metepec, dicen pobladores del lugar, porque eso representaría encontrar una forma de enfrentar la inseguridad que los priistas han impulsado por año como un capital que aprovechan en su beneficio.

El plan desestabilizador de los priistas, trata de utilizar su estructura partidista con operadores políticos que buscan mantener la inseguridad en el municipio, para golpear a la administración de Morena encabezada por la alcaldesa Gabriela Gamboa Sánchez.

Con su actitud, algunos de ellos, actualmente legisladores desconocen el más elemental protocolo de seguridad que obliga a las instituciones del Estado, en sus tres niveles de gobierno, a garantizar a los ciudadanos la seguridad de sus vidas y patrimonios, a través de los cuerpos policíacos encargados precisamente del orden y la paz, en los municipios, estados y Nación.

Pero haciendo eco de demandas de los propios vecinos y de peticiones por escrito de personas provenientes de delegaciones como La Pila, Rancho San Francisco, Las  Marinas, Jesús Jiménez Gallardo e Izcalli Cuauhtémoc, la presidenta municipal Gabriela Gamboa asegura que “en Metepec, la Guardia Nacional, ¡va porque va!”

El tema se intenta politizar por militantes del PRI como Oscar Campirán, conocido como vendedor de plazas en administraciones pasadas; Juan de la Portilla y Mario Flores, quienes pretendieron infiltrarse en Morena para vender su estructura en tiempos de campaña y favorecer al PRI; o de Diana Bobadilla, supuesta defensora del medio ambiente, y que junto con la ex alcaldesa Ana Lilia Herrera Anzaldo, pretendieron violentar disposiciones administrativas para hacer pintas y señalamientos sin regulación alguna. 

También aparece en la escena el seudo periodista Pablo Nava, divorciado de la ortografía pero muy casado con la ortografea, y quien vuelve a las andadas en su  insidiosa campaña en contra de la presidenta municipal de Metepec, Gamboa Sánchez.

Es claro que no actúa este personaje por si mismo y saltan las dudas alrededor de su corrupta personalidad. ¿Quién está detrás de él? ¿cuánto le pagan?

Es conocido su oscuro y frustrante pasado como político chapulín, saltando de un partido a otro con resultados funestos para sus aspiraciones, pues nadie le da cobijo; sin vocación de servicio pero sí con ansias de poder, y que al no lograr obtener posiciones ventajosas más se frustra y acompleja, a grado tal que su conducta se refleja  en su pobre y lamentable forma de expresarse (sic).

Y mientras esto ocurre Alfredo del Mazo, en su papel de gobernante ausente y cuidando su posición de cercanía con AMLO, guarda silencio. Así orquestan su decadencia y se ganan el repudio de la población a la que solo hieren. Harían bien en pedir perdón.

(con información de Carlos Monroy)