La mayoría de los miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México consideran que la recuperación económica se dará a un ritmo moderado, dentro de un entorno incierto y con riesgos a la baja. Así lo muestran las minutas correspondientes a la primera reunión del año, realizada el 11 de febrero.
En aquel encuentro, donde el cuerpo colegiado decidió de manera unánime un recorte de 25 puntos base en la tasa tras una pausa de tres meses, un miembro explicó que “tomará tiempo alcanzar el porcentaje de cobertura de vacunación necesario para regresar a la normalidad (…) ante la escasez y problemas logísticos de distribución”
Otro enfatizó la importancia de considerar los posibles impactos derivados de la pandemia sobre la planta productiva.
Y uno más destacó como riesgos al crecimiento las afectaciones en el suministro de insumos para la producción, la volatilidad en los mercados financieros, el deterioro en la calidad de la cartera crediticia y menores ingresos públicos que afecten las perspectivas de riesgo soberano.
Unanimidad acotada
Tras la lectura de la minuta se puede ver que pese a la unanimidad en la decisión de romper la pausa en el ciclo expansivo, al menos tres de los miembros de la Junta reconocieron que “la política monetaria no es el instrumento ideal para impulsar la recuperación”.
“Un miembro argumentó que deben reconocerse los límites de la política monetaria ya que la postura acomodaticia puede ayudar a reactivar la economía, pero por sí sola no basta”.
“El margen de maniobra de la política monetaria para impulsar el consumo es limitado en ausencia de apoyos fiscales que eviten el cierre de empresas, la pérdida de empleos y la consecuente disminución del crédito a hogares y empresas, sobre todo Pymes por el incremento en la percepción de riesgo de las instituciones financieras”, argumentó.
“Otro miembro consideró que los beneficios de una postura laxa son cada vez más marginales y que esta puede traer consecuencias no deseadas para la estabilidad financiera”.
Y uno más señaló que este mes se presentó una ventana de oportunidad específica que permitió disminuir los costos y que la decisión “no constituye una guía para acciones futuras”.
“(El mismo miembro) opinó que la herramienta más eficaz para facilitar el ajuste ordenado de la economía ante choques reales es apuntalar la confianza del público en las decisiones futuras”.
Fuente: El Economista

