Los amparos que se presentaron en contra de la construcción del Tren Maya no son de ejidatarios ni de pequeños propietarios sino de organizaciones financiadas por empresarios e incluso por el Gobierno de Estados Unidos, afirmó el presidente Andrés Manuel López Obrador.

En su conferencia matutina, que hoy realiza desde Isla Mujeres, Quintana Roo, acusó la existencia de intereses económicos detrás de las protestas y la oposición al proyecto ferroviario.

“¿Por qué aquí, específicamente aquí tenemos tanta protesta?, bueno, hay una serie de intereses que no quieren que avancemos en la construcción del tren, no son los de Felipe Carrillo Puerto, no son los ejidatarios, son intereses aquí (tramo 5), donde hay más dinero, para decirlo con claridad, y lo que no suela lógico, suena metálico”, dijo López Obrador.

Agregó que ha comentado con “auténticos ambientalistas” para que hablen con la gente, porque se han hecho consultas, se les ha preguntado a los campesinos y la mayoría está de acuerdo y apoya la construcción del Tren Maya.

Afirmó que son invenciones las afectaciones del Tren Maya a los ríos submarinos y al enjambre de cenotes en la zona.

Añadió que en Mérida, Yucatán, tuvieron que tomar la decisión de no entrar a esa ciudad a pesar de se podía hacerlo por el derecho de vía ya existente pues temieron que les “lloverían” los amparos y nos íbamos a quedar entrampados”.

“Y en efecto, aún cuando ya no va a entrar el tren a la ciudad, hasta se tenía la estación, nos ha costado conseguir los terrenos, porque ya no son campesinos.

“Sintieron que iba a pasar el tren, y empezaron a acaparar la tierra a especular, ya son empresas inmobiliarias. Hay casos en los que no aceptan los avalúos y quien sacar raja, cobrar muchísimo”, dijo el mandatario.
Por ello, continuó López Obrador, dio la instrucción para que se expropie y se pague a precio comercial, pero no más.

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